jueves, 27 de octubre de 2011

Nueva transición



Se oye últimamente mucho la expresión “transición hacia el derecho a decidir”. El enunciado suscita inmediatamente algunas preguntas: transición hacia dónde, hacia qué y de qué modo; derecho a decidir qué, para qué, y de qué forma. Se esconden trampas semánticas en ese enunciado que es muy confuso, tan polisémico que acaba uno no captando la información que quiere transmitir, el referente se pierde en una maraña confusa e ininteligible.


Recomendaba Juan de Mairena a los jóvenes que hicieran política para que otros no acabaran haciéndola en su nombre, pero sobre todo que la hicieran a cara descubierta, esto es, sin máscaras. Parece que el enunciado dicho esconda ideas que no se quieren expresar abiertamente y se hayan de vestir con esos ropajes retóricos que solo sirven para no decir nada, salvo para ocultar las verdaderas intenciones.


Aquí ya se hizo la transición de la dictadura a la democracia y del centralismo al estado autonómico.¿Cabe esa nueva transición de la que se habla en la Constitución del 78? ¿De qué transición se habla, pues?

3 comentarios:

Rafael dijo...

Bueno, ese "derecho a decidir" consiste en que cuando creo que la mayoría me va a dar la razón pido que lo votemos, y cuando no se tira igualmente para adelante por el artículo 33.

De todos modos lo mejor es ver un ejercicio práctico de dicha actitud a través de los planteamientos Pilar Rahola en el siguiente video:
http://www.youtube.com/watch?v=CeDQxFNlgX8

Joselu dijo...

Creo que no es tan críptica la expresión y es fácilmente deducible lo que significa el derecho a decidir… Desde la opinión de un 45 por ciento de los catalanes está claro lo que significa, y en el País Vasco, al menos determinados sectores lo tiene más que claro. Se trata de la transición a una realidad en que España no sea la cárcel de aspiraciones a la independencia. Todo es opinable y he decidido no sulfurarme. No sé en qué país vivirán mis hijas. El imperio austrohungaro se disolvió tras la guerra mundial. Quizás algún día le llegue a España esa disolución. Será una pena (desde mi punto de vista) pero observo cada vez más una realidad envenenada entre las diferentes autonomías. Ayer el episodio de Peces Barba reveló una tensión real. Él no estaba bromeando cuando habló de lo que habló. Dijo lo que pensaba. Y no está mal que se pueda decir abiertamente. Probablemente muchos independentistas estarán de acuerdo con él. Lo lastimoso es que, habiendo dicho lo que dijo, se desdijera penosamente diciendo que estaba bromeando. Es absurdo. La reacción fue tremenda. Todo es motivo de controversia y de agresividad contra los catalanes a tenor de lo que expresan los foros de opinión en la prensa digital. La convivencia se está haciendo insoportable lo que beneficia a los que querrían romperla. No sé si España seguirá existiendo en veinte años. Esa es la transición de que se habla, pero no veo que se oculte su sentido. Hay muchos que están haciendo todo lo necesario para que se realice, espero que de forma no demasiado dramática. Una pena, Javier, una pena.

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Todo se andará. El tiempo acabará poniendo a cada uno en su sitio.
Gracias, Rafael y Joselu, por vuestros comentarios.

Un abrazo, Javier.