jueves, 24 de octubre de 2013

Días tristes


Se sabía, tarde o temprano cumplirían la condena y quedarían en libertad. De poco sirve plantearse ahora si se hubiera tenido que revisar el código penal a su debido tiempo, porque no se hizo y en España las condenas son las que son. Como estado democrático de derecho hay que acatar y cumplir las sentencias de los tribunales europeos. 

Dicho esto, causa asombro y hasta estupor la paradoja de ver que quienes privaron a otros del derecho a la vida buscaron y encontraron amparo en un tribunal, precisamente, de derechos humanos. 

Son estos días tristes. A las víctimas de los atentados no las amparó nadie cuando, en nombre de no se sabe qué, quienes ahora salen libres se convirtieron en jueces que dictaron sentencia de muerte y en siniestros verdugos que la ejecutaron sin piedad.

Un recuerdo solidario, hoy más que nunca, para todos ellas y para sus familias.

Nota. La fotografía del atentado es del diario El País.

2 comentarios:

Rafael dijo...

Javier, me uno a ese recuerdo, y me permito transcribir un diálogo de una película que me encanta y que, supongo, a ti también te gustará. Me refiero a “Vendedores o Vencidos” (Judgment at Nuremberg).

Recuerda cuando tras una sentencia condenatoria, el espléndido abogado que ha defendido a los jueces vinculados al nazismo acude a dar un recado y despedirse del juez norteamericano (interpretado por Spencer Tracy). En su conversación aprovecha para lanzarle un reto:

"- Voy a hacerle una apuesta.

- No hago apuestas.

- Una apuesta entre caballeros. Dentro de cinco años los hombres que ha condenado a reclusión perpetua estarán en libertad.

- Señor Rolfe, he admirado su labor en la sala durante muchos meses; es usted particularmente brillante en el empleo de la lógica, por lo tanto, lo que usted dice puede muy bien suceder, en efecto. Es lógico en vista de la época en que vivimos. Pero ser lógico no significa ser justo, y no hay nada en la tierra que pueda hacerlo justo."

Pues eso...

Un abrazo para ti.

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Gracias por tu reveladora aportación, Rafael. De acuerdo contigo, será lógico jurídicamente hablando, pero ética y moralmente es deleznable.

Una abrazo, Javier.