sábado, 21 de noviembre de 2015

De envidia, viento y sombra: los celos en Lope de Vega



En El caballero de Olmedo puso Lope estos versos en boca del personaje Fernando, noble y cómplice de ese amante torpe llamado don Rodrigo, quien se muere de celos hacia don Alonso porque doña Inés no le hace el más mínimo caso. Lope bucea una vez más en el alma humana y se muestra como lo que era, un gran poeta y un sutil analista de las pasiones provocadas por el amor, unos de los temas centrales de su obra:


FERNANDO

Son celos, don Rodrigo, una quimera
que se forma de envidia, viento y sombra,
con que lo incierto imaginado altera;
una fantasma que de noche asombra,
un pensamiento que a locura inclina,
y una mentira que de verdad se nombra. 

Obra narrativa

                                        

                                           El hijo del guarda
(Una elegía de la Guerra Civil en Sierra de Gata)
Col. de Narrativa, Muñoz Moya Editores,
Sarrión (Teruel), 2015, 271 pp.
_____________________________________

 
  

                                             Max Aub, novela
                                      Editorial Edhasa, Barcelona,
                                             2007, 575 pp. 
                      ___________________________________


El final del sueño
Col. Los Cinco Elementos nº 24, DVD Ediciones
Barcelona 2002, 201 pp. 
__________________________________



Nada que no seas tú
Col Alba joven nº 18
Editorial Alba, Barcelona, 1999, 220 pp.
__________________________________


     Años trunfales. Prisión y muerte de Julián Besteiro

Presentación de Camilo José Cela, Premio de Novela Ciudad de Barbastro 1997, Col. Alba Literaria nº 31, Editorial Alba, Barcelona, 1998, 223 pp.
________________________________

de ahora en adelante-javier quiñones-9788488730930

De ahora en adelante
Col. Alba joven nº 4
Apéndice de Joaquim Parellada
Editorial Alba, Barcelona, 1995, 219 pp.
 ___________________________


De libertad tendidas mis banderas
Premio Internacional de Cuentos "Max Aub" 1992
Colección Max Aub de narrativa breve
Excmo. Ayuntamiento de Segorbe (Castellón) 1993
_____________________________________                                      

lunes, 9 de noviembre de 2015

La estación de Tordesalas en otoño


El corte exacto de los raíles, que ya no llevan a ninguna parte, deja una cicatriz abierta sobre la tierra. La sosegada luz de la tarde de otoño se posa con nostalgia sobre los travesaños y las piedras, sobre la maleza y las carrascas, sobre los montes grisáceos a lo lejos: placidez dormida en la soledad del paisaje. 


Tordesalas es ya, como su estación inservible, que resiste en pie desafiando a los elementos y al paso del tiempo, un pueblo abandonado. Con todo, las estadísticas que consulto me hablan de cinco habitantes en el año 2014. 


La maleza lo invade todo. Los huecos de las ventanas, los umbrales de las puertas que ya no existen, el letrero que resiste anclado en la pared señalando la altitud del lugar 1066,2 metros sobre el nivel del mar, ¡qué lejos del mar está esta tierra árida y seca, donde el otoño es tan dulce y los inviernos tan largos!, los andenes derruidos, las vías desaparecidas en este tramo, el tejado que se resiste a dejar a la intemperie a las paredes que heroicamente siguen en pie, todos me están hablando en la tarde de otoño en que los contemplo de la fugacidad del tiempo, de la brevedad de la vida, que se escapa a cada momento por esas vías que ya no llevan a ningún lugar.


El edificio de la estación y el árbol cuya sombra apenas cobija se integran en la naturaleza que los envuelve y los rodea bajo el cielo de la tarde de octubre. Son como un vestigio del pasado, cuando la vida no pasaba de largo por estos lugares.


El milagro de la naturaleza hace que de una vieja carrasca, de una encina que apenas llega a serlo, brote el humilde fruto, hermosas bellotas en la rama, como el que don Quijote toma en su mano cuando, ante los pastores que no le escuchan vencidos por el sueño, pronuncia para nadie su inolvidable "Discurso de la Edad de Oro". Pienso por un instante, entre la luz declinante del atardecer, en esta nuestra edad de hierro, y como el hidalgo me asombro de que se rinda ciega pleitesía a la técnica como a un moderno becerro de oro y se echen en el abandono lugares tan hermosos como estos.


Es hora de seguir camino, Barcelona queda lejos aún, tan lejos como atrás han quedado Valverde del Fresno y la Sierra de Gata. La ruta, por la nacional 234, me ha llevado a cruzarme de nuevo con los restos de esta clausurada línea de tren sobre la que ya escribí en este blog. Pueblos deshabitados, estaciones en desuso que aún se mantienen en pie como testigos del pasado, de un tiempo que se fue sin remedio y dejó este paisaje abandonado a su soledad y desamparadas estas hermosas tierras de España, tan austeras, tan entrañables, tan dulces al recuerdo. 


Nota. Las fotografías fueron tomadas a primera hora de la tarde del domingo 25 de octubre de 2015, en el trayecto del viaje de regreso a Barcelona desde Sierra de Gata entre Soria y Calatayud, en la nacional 234.

domingo, 1 de noviembre de 2015

El sueño igualitario: entrevista



Desde La Librería de Cazarabet, Mas de las Matas, Teruel, para El Sueño Igualitario, Memoria en Campo Abierto, me hacen una entrevista a raíz de la publicación de El hijo del guarda que dejó aquí para quien esté interesado.