jueves, 31 de mayo de 2012

No vamos bien


Después de pasarse cuatro años en la oposición sin tender la mano más que en contadísimas ocasiones y siempre para temas de más o menos segundo orden; después de no haber apoyado ninguna de las acciones, por muy erráticas que fueran algunas de ellas, ni de las propuestas del gobierno anterior para paliar la crisis; después de haber ido a las elecciones, que legítimamente ganaron, sin decir claramente qué iban a hacer cuando llegaran al gobierno; después de tanto blasonar de que tenían las soluciones y las recetas, de que sabían lo que teníamos que hacer para salir de la crisis, hemos llegado, como diría Gruocho Marx, de la nada a las más altas cimas de la miseria.

Nadie es respondable de nada. El agujero financiero, o crisis, o como puñetas le quieran llamar, de ese banco de nueva creación no tiene responsables, se ha gestionado solo, nadie ha tomado decisiones equivocadas; como Ulises a Polifemo, nadie se ha llevado nada de nada. Seguro que Nadie tiene, sin embargo, cara y ojos, corazón y huesos.

Ahora se dará la paradoja, por no llamarlo descomunal estafa, de que los recortes en sanidad y educación van a servir para sanear ese banco de nueva creación tan "sólido" y tan "seguro" como nos querían hacer creer algunos. ¡Qué desfachatez!

Desde el borde del precipicio, y desde estas páginas volanderas que hoy se apartan algo de su natural razón de ser, que no es otra que la literatura, decididamente repito: no vamos bien.

lunes, 14 de mayo de 2012

En entredicho


En entredicho ha quedado mucho de lo escrito sobre García Lorca después de los documentos que estos días ha publicado el diario El País. Miguel García Posada, en la “Introducción” a la edición, magnífica, de las Obras completas del autor, señalaba que el encuentro con Rafael Rodríguez Rapún había sido clave y decisivo en los años inmediatamente anteriores a la rebelión militar que prendió la mecha de la guerra civil y que Rapún “sería el gran amor de su vida”. Dice García Posada que Lorca “dudó mucho en marcharse de Madrid, seguramente para no separarse de Rapún” y que esa parece “haber sido la causa de que no viajara a Cuba y a México con Margarita Xirgu.” A la luz de lo publicado, estas hipótesis parecen erróneas. No fue de Rapún de quien Lorca se despidió en la estación de Madrid, sino de otra persona. Sí parece que Lorca tenía la intención de irse a México, pero previamente necesitaba que esa otra persona contase con la autorización de sus padres al ser legalmente menor de edad.

Durante años muchos lectores de Lorca se preguntaron por qué el poeta viajaría a Granada en aquellos días tan tensos, en los que se presagiaba el desastre donde quiera que se volviese la mirada. Parecía que el deseo del poeta de celebrar el día de su santo junto a sus padres era un motivo que explicaba ese viaje de modo insuficiente. Muchos fueron los que pensaron debería haber algo más, alguna razón oculta para que un hombre avispado como Lorca fuera a meterse en el ojo del huracán que fue Granada en aquellos trágicos días. Quizá ahora, a la luz de lo que se ha publicado se entienda algo mejor la necesidad de Lorca de despedirse de sus padres puesto que iba a emprender un largo viaje del que no sabía a ciencia cierta cuándo iba a poder regresar. Tal vez.

Lo que cabe preguntarse es lo siguiente: ¿Si Agustín Penón ya hablaba en 1955 de esta relación última de Lorca, dando incluso el nombre de la persona, cómo es que quienes escribieron sobre Federico no tiraron de ese hilo hasta ver qué había de cierto en ello y prefirieron seguir con la idea de que el poeta solo mantenía la relación con Rodríguez Rapún y de que este era el destinatario y el inspirador de los Sonetos del amor oscuro? Con lo publicado, también esos maravillosos sonetos, en los que se funde la tradición clásica con la modernidad procedente del surrealismo, cobran una nueva luz. “Amor de mis entrañas, viva muerte / en vano espero tu palabra escrita”, dice Lorca en uno de ellos. ¿Qué palabra escrita esperaba Federico, la de Rodríguez Rapún, o la de la persona con la que esperaba marcharse a México? Quizá si, como dijo Luis Rosales, Federico corrigió o incluso escribió, cuando estuvo refugiado en su casa, alguno de esos sonetos, tal vez ahora cobren también una nueva perspectiva de interpretación. Un riguroso trabajo filológico de datación y estudio textual de los mismos contribuirá a aclarar muchos de los aspectos que ahora quedan abiertos.

Habrá que reescribir, también, las últimas semanas de la vida de Lorca teniendo en cuenta todos estos datos. Y también lo escrito acerca del lugar donde está enterrado, porque los datos aportados por Gibson, cuya fuente principal es sobradamente conocida, son también claramente erróneos y lo escrito necesita de una revisión a fondo. ¡Ay, Federico!...

miércoles, 2 de mayo de 2012

Tanka del río





TANKA DEL RÍO

Vendrá la muerte
cuando menos lo esperes
silencio y sombra
el curso de aquel río
no se detendrá por ti.