martes, 30 de diciembre de 2008

Manuel Chaves Nogales, periodista y escritor (1897-1944)



El 8 de mayo de 1944 fallecía, después de una operación quirúrgica, a los 46 años y en la soledad de un hospital de Chelsea, el escritor y periodista Manuel Chaves Nogales. A finales de 1936, desengañado y contrariado por el violento curso de los acontecimientos, abandonó España camino del exilio en Francia. No volvió más. Vivió en París hasta que en 1940, tras la ocupación alemana de Francia, prosiguió su destierro en Londres, ciudad en la que desarrolló una intensa labor cultural y periodística. Quienes han escrito sobre él se sorprenden y lamentan porque su nombre no figure ni en los manuales de historia literaria ni en los diccionarios de Literatura. En la obra de Chaves Nogales, quien fue un apasionado de la escritura, es difícil a veces precisar dónde acaba el periodista y dónde empieza el escritor.

Manuel Chaves Nogales nació en Sevilla en 1897. Tuvo un ambiente cultural y familiar favorable, su padre era también periodista y escritor y su madre concertista de piano. Así que no resulta extraño que desde muy joven se despertase en él la vocación por la escritura y por el periodismo. Colaboró, como redactor en varios periódicos, tanto en Sevilla como en Córdoba, donde se casó en 1921. Desde muy temprano se advierte en sus escritos periodísticos una innegable fuerza literaria. En 1920 publica Narraciones maravillosas y biografías ejemplares de algunos grandes hombres humildes y desconocidos. En 1922 se traslada a vivir a Madrid, ciudad en la que residirá hasta que la abandone para marchar al exilio francés.


Chaves Nogales, "uno de los periodistas más brillantes de la República", en palabras de Aub -quizá convendría recordar que fue Premio Mariano de Cavia en 1927-, combinó, durante estos años, su labor como redactor en varios periódicos, con largos viajes que le servían para escribir después reportajes que unas veces se consumían en la prensa diaria y otras se reunían en forma de libro. En ese sentido, es memorable su viaje a la Rusia revolucionaria, que le ayudaría después en la redacción de su libro El maestro Juan Martínez que estaba allí, publicado en 1934 y en el que un bailarín de flamenco es testigo del momento de la revolución. Entre los periódicos en los que colaboró se encuentran Heraldo, La Acción y sobre todo, Ahora, del que llegó a ser director.

Chaves Nogales se definía como un "pequeño burgués liberal", así que los años de la República, con la que se comprometió y a la que apoyó desde el principio, fueron años de esperanza. En 1935 publicó uno de los libros que más fama le dieron, Juan Belmonte, matador de toros. Al estallar la guerra, después del golpe militar del 18 de julio, está en Madrid como director del diario Ahora. Un consejo obrero, en sus propias palabras, se incautó del rotativo y le mantuvo al frente de la publicación. Su distanciamiento tanto de los fascistas como de los comunistas, así como el clima de violencia y de desprecio hacia la vida humana le empujaron a un exilio del que ya no regresaría. Su libro más amargo sobre España lo publica en 1937 en Chile y lo titula A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España, en él su prosa se sitúa a la altura de la de los mejores autores que han escrito sobre la guerra de España.


Tanto sus años en Londres como en París siguen siendo años de intensa actividad periodística e intelectual. Colabora en diarios como el Evening News y otros de ámbito latinoamericano como El Nacional de México o La Nación de Buenos Aires. Proyecta libros que el tiempo le impidió escribir, entre ellos una ambiciosa novela sobre los exiliados españoles y los refugiados del régimen nazi. En 1941 publicó en Montevideo La agonía de Francia, sobre la capitulación de Francia en 1940. En soledad, en fin, separado de su familia y en una tierra extraña le llegó la muerte a quien de haber vivido un tiempo menos turbulento habría sido reconocido como lo que siempre fue, un magnífico periodista y un gran escritor.



Nota. Este texto fue publicado en la revista de literatura Quimera.

1 comentario:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Estimado Javier, te devuelvo la visita y te deseo igualmente Feliz Año para ti y los tuyos. Gracias por el enlace.