domingo, 13 de diciembre de 2009

El jardín quebrado: Catalunya y España, diez aforismos



[1] Si España no entiende a Cataluña, mal para España.

[2] Si Cataluña, para afirmarse, necesita renegar de España, mal para Cataluña.

[3] Si los españoles no son capaces de advertir la nobleza, la lealtad constitucional y la hombría de bien de los catalanes, su dignidad y su firmeza en defender sus señas de identidad, lo que son, su cultura, su lengua, mal para los españoles.

[4] Si los catalanes, aferrándose al tópico, sólo ven en los españoles todo aquello que los caricaturiza y deforma y que en absoluto responde a lo que son de verdad, mal para los catalanes.

[5] Si los nacionalismos de uno y otro signo enconan sus posiciones y tensan la cuerda hasta ponerla en riesgo de rompimiento, mal para unos y para otros.

[6] Si la tolerancia y el respeto mutuo naufragan entre el griterío y las proclamas o entre las procelosas aguas de las reivindicaciones imposibles, mal para España y mal para Cataluña.

[7] Si hay catalanes con miras tan estrechas como para entender que España y Cataluña son realidades diferentes, mal para esos catalanes.

[8] Si hay españoles que para afirmar la unidad de España se empeñan en aplastar con el rodillo uniformador cuanto de diferente y enriquecedor hay en ella, mal para esos españoles.

[9] Si algunos catalanes afirman, abierta o soterradamente, que la única forma de solucionar el dilema Catalunya-España es un divorcio, una separación amistosa y civilizada, que no olviden que más de la mitad de sus conciudadanos se sienten al mismo tiempo españoles y catalanes; mal para esos catalanes.

[10] Si algunos españoles son incapaces de entender que hay múltiples maneras de sentirse español y que es perfectamente legítimo ser español y no sentirse o abstenerse de hacer gala de ese sentimiento, mal para esos españoles.

[Colofón] Si las posiciones se enconan hasta hacer el aire irrespirable, el conflicto está servido; que no olvide nadie entonces que quien siembra vientos recoge tempestades.

Nota. La foto procede de "yahoo.es". Escribo estas reflexiones el domingo día 13, jornada en la que en 166 municipios de Cataluña se está votando en una consulta sin reconocimiento legal sobre la independencia de Cataluña. Tomo el sintagma "El jardín quebrado" de mi buen amigo y maestro Laureano Bonet, de uno de sus libros dedicados a estudiar la Generación Barcelonesa del 50, grupo literario integrado, como es bien sabido, por autores nacidos en Cataluña que escribieron, y algunos aún siguen escribiendo, toda su obra en castellano.

7 comentarios:

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Me sería imposible decirlo mejor. Un diez por tus diez reflexiones. Y un abrazo, claro.

Aaoiue dijo...

Muy bien, sí. Oí hoy en la radio a Hereu -alguna vez teníamos que coincidir- analizando el asunto del 13D como algo minoritario y más reactivo que proactivo, sin un verdadero fundamento constructivo. Siento no recordar literalmente sus palabras porque trasmitían muy bien la realidad (al menos la de Barcelona).
Hoy precisamente yo meditaba mi admiración por tres pueblos, naciones o civilizaciones que tienen en común a mi entender la ausencia de complejos y el haber padecido en algún momento a Inglaterra: 1) Andalucía, con su talento; 2) Irlanda, que consiguió ser libre sin apelar al folklore celtista ni al gaélico ni al RH, sino simplemente a su santa voluntad (de Irlanda, apuntad, también admiro su cerveza), y 3) la India, que consiguió la independencia sin violencia.

Un saludo desde Barcelona.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Muy bueno Javier.

Gracias.

Javier Quiñones dijo...

Gracias amigos por vuestros comentarios. Habrá que estar atentos y ver la deriva que toma el asunto.
Un abrazo, Javier.

Gemma dijo...

No hay espíritus puros, desde luego que no. Cuando ambas partes se enconan, perdemos todos, aunque el ruido -como siempre- lo hagan unos pocos.

Un abrazo (y felices fiestas)

Javier Quiñones dijo...

Claro que no, Gemma; estamos formados por aluvión, de aquí y de allá, incluso de acullá; uno de los mitos del nacionalismo ese ese, la pureza, aquello de "nosotros estábamos ya aquí cuando llegaron éstos a distorsionarlo todo..."
No creas que son tan pocos los que arman el ruido...
Un abrazo y lo mismo, buena entrada y salida de año.Javier

Francesc Cornadó dijo...

Creo que lo has descrito perfectamente.

Mal para todos. Esto no tiene arreglo.

Salud

Francesc Cornadó