lunes, 29 de noviembre de 2010

Haikú: Si nada queda



Si nada queda
para qué la esperanza
alma de cántaro.

10 comentarios:

Javier dijo...

Qué acertadas palabras, Javier. Es una lástima que lo último que perdamos sea la vida...

Un abrazo.

Olga Bernad dijo...

La esperanza es para eso, para esperar algo cuando nada queda. Sin ella, cada vez que sentimos la desolación, acertaríamos.
Gracias a Dios somos almas de cántaro.

Ay, lo malo es que a veces acertamos y, tanto va el cántaro a la fuente...

Delirios de Muñekita CaT dijo...

Tu blog está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos con mas visitas.

me respondes munekitacat@hotmail.com

besos

Isabella Miranda

Rafael dijo...

Me leí "Años Triunfales" interesado por Julián Besteiro, y ahora el azar me trae hasta el blog de su autor.

Me parece muy interesante.

Por cierto, en la entrada sobra Javier Marías se habla del trasunto de su padre en la novela. Julián Marías en sus memorias habla de la relación que mantuvo con Besteiro en las últimas semanas de la guerra y con su esposa concluída esta. Es muy interesante.

Rafael dijo...

Por cierto, he leído también la entrada "Besteiro, setenta años después". Estoy de acuerdo contigo en que no se le ha hecho algo que podríamos llamar "justicia histórica" (aunque no sé si es una calificación muy acertada). Porque te hagas una idea, en Zaragoza tienen calles Marx, el Che, Engels, Salvador Allende..., hasta la inefable Margarita Nelken. Ni que decir tiene que los que no tienen esta significación directamente no existen. Pues bien, Besteiro no tiene ni un callejón. Una pena.

Ahora, de ahí a reabrir procesos acaecidos a finales de los años 30 y principios de los 40, me parece que va un buen trecho.

Es sólo una opinión.

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Gracias, amigos, Javier, Olga -Ay! y cuan almas de cántaro somos todos, perdidos en nuestra ingenuidad de creernos tantas cosas que nuestra razón rechaza!-, por vuestros comentarios.
Un saludo, Javier.

Delirios de Muñekita Cat ¿no podrías participar en los comentarios de un blog de literatura como este con tu nombre, tan hermoso y sonoro, y no con este sofisticado pseudónimo? Es solo una sugerencia.
Un saludo y gracias por entrar, Javier.

En Barcelona,Rafael, al fiscal que pidió la condena a muerte para Besteiro, Felipe Acedo Colunga, no lo recuerda nadie, a pesar de haber sido gobernador civil de la ciudad. Don Julián Besteiro, sin embargo, tiene una calle en un barrio habitado principalmente por familias trabajadoras. El tiempo, tarde o temprano, acaba situando a cada cual en su lugar.
Fue el don Julián un proceso con tan escasas garantías judiciales y viciado desde el principio que tiene uno la tentación de pensar que el Derecho fue pisoetado y ninguneado no solo en el suyo sino en muchísimos otros casos. ¿Cómo puede la justicia militar rebelde, nacida de un golpe de estado, acusar a otros de rebelión militar? ¿Cómo se cóme ese galimatías jurídico? En fin...
Enlazo tu nave a la mía.
Un saludo, Javier.

Francesc Cornadó dijo...

Viendo esta puerta no puedo dejar de pensar en la magnífica

Unter der Linden

He paseado hoy bajo los tilos
al amparo del amanecer, cuando los cafés
no condensaban aún el olor caliente
de desayunos apresurados ni de recuerdos.

Al amparo del ramaje imperturbable
ningún dibujo en la corteza, ningún corazón trazado
ni ninguna inicial de antiguos amantes,
sólo un tronco con savia vieja y herida.

El juicio se escapó por Brandemburgo,
por la sombra de las flores y del combate
y construyó un muro altísimo entre las caricias.

El amor fue pisado bajo los tilos
y la voz de Marlene suspira todavía
por las flores blanquecinas de los carteles morados.


Salud

Francesc Cornadó

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Gracias por esta magnífica y evocadora aportación, Francesc.
Un saludo, Javier.

Por cierto, la puerta que se ve al fondo está en Bruselas.

Gemma dijo...

Si nada queda, queda una nada por derribar. Algo es algo. O la esperanza de nuestras almas de cátaro...
Un abrazo grande

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Gracias por tu comentario, Gemma. ¡Hay tantos muros que derribar!
Un abrazo, Javier.