sábado, 8 de septiembre de 2012

Horacio Vázquez-Rial



Alguien de la editorial sugirió su nombre y le mandó el libro. Tres días después, Horacio me telefoneó a casa y me dijo que le había gustado mucho el libro y que estaría encantado de presentármelo en Madrid. No lo conocía y hablamos con una cordialidad que aún recuerdo. Era marzo de 1998. Nos vimos en Madrid, en el Círculo de Bellas Artes, en la sala Valle-Inclán. Nos llevábamos siete años entre nosotros. Alfonso Guerra (1940), Horacio (1947) y yo (1954). Empezó hablando Horacio, con una voz sosegada, creando con sus cálidas palabras un ambiente de cordialidad y complicidad para conmigo, mi novela y la figura que a todos nos unía, don Julián Besteiro. Dijo algo que no he olvidado, a pesar de que han transcurrido muchos años ya de todo aquello; dijo Horacio que el relato que hacía en mi novela sobre las circunstancias que rodearon la detención, el juicio y la muerte menesterosa de Besteiro en la cárcel rompía el pacto de silencio de la transición. Ignoro si fue Horacio algo exagerado, pero yo le sigo agradeciendo sus palabras de aquella tarde. Por mi parte le dije que me tenía enganchado, la estaba terminando por aquellas fechas, a su novela sobre Gustavo Durán El soldado de porcelana. Ahora creo que los autores siempre dejan una, dos o tres obras de las que se habla cuando desaparecen. Creo que la novela a que me refiero, un acierto soberbio de Horacio, estará ahí por mucho tiempo. Ahora se hablará de él y de esa novela por la cercanía de la triste noticia, pero cuando pase más tiempo, se seguirá hablando de esa novela, se reeditará y ojalá tenga los lectores que la literatura de Horacio se merecía. Me uno desde aquí al dolor de su familia y de sus amigos, entre los que me cuento. Hasta siempre, amigo.

Nota. La foto de Horacio está tomada de El País, que a su vez la toma de la Agencia EFE. Si la memoria no me falla, esa misma ropa llevaba Horacio aquella tarde en el Círculo de Bellas Artes, a lo mejor, esa foto fue tomada en aquel acto, no lo sé, pero me gustaría la coincidencia.

2 comentarios:

Rafael dijo...

Desconocía estos hechos. En su día ya te comenté que he leído varias veces tu libro de Besteiro.
Por lo que te toca, te acompaño en el sentimiento.

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Como imagino que te habrá sucedido a ti, Rafael, las presentaciones de tus propios libros no se olvidan y tampoco a quienes participan en ellas. En el caso de Horacio Vázquez-Rial, además, se añade mi condición de lector de sus obras. He querido recordarle.Ya no está y no lo podrá leer. Pero yo lo recuerdo y aquí lo dejo.
Un abrazo, Javier.