viernes, 10 de julio de 2015

La vida al aire libre según Delibes


En 1989 publicó Miguel Delibes este entrañable libro en que el pasa repaso a sus aficiones deportivas con mucho sentido del humor y con una considerable aportación de curiosos datos biográficos, familiares, sobre todo, pero también de las distintas épocas de su juventud, cuando era practicante fervoroso de los deportes que en estas páginas describe: la bicicleta, la natación, el tenis, el fútbol, el andar o la caza. Lectura absolutamente recomendable por lo entrañable de las anécdotas, además de, cómo no, por su impecable estilo, por la riqueza léxica de su castellano y por la profunda belleza de su prosa. Me quedo, para estas páginas volanderas, con el último párrafo que, a modo de lúcido resumen, cierra el libro con un  sabio consejo que no deberíamos echar en saco roto:

Una vez que uno inicia en la vida la cuesta abajo, el problema es este: conservar. Conservar útiles piernas, arterias, bofes y corazón. Que la artrosis o el infarto no nos dobleguen. Ejercitarnos con moderación: pasear un par de horas diarias, cazar las mañanas de los domingos, pedalear 15 o 20 kilómetros, jugar una partidita de tenis un par de veces por semana... En una palabra, seguir en activo aunque con mesura. A mí juicio, esta es la receta pertinente para sesentones reacios a enrolarse en una existencia sedentaria, resueltos a no dimitir de una maravillosa vida al aire libre.

1 comentario:

Antonio Corredera dijo...

Me iré aplicando al cuento, por lo que me toca.
Gracias por compartir.
Te envio abraços xalimegos desde um lugal que compartimos com o coraçõ.