miércoles, 9 de abril de 2014

El 98 y España: Ramón del Valle-Inclán / y 5


Probablemente sea Luces de bohemia la obra más perfecta que ha dado el teatro español desde La vida es sueño y, desde luego, una de las mejores, si no la mejor, del siglo XX. En cualquier caso, es una de las grandes aportaciones de Valle-Inclán al arte dramático español. De ella, para cerrar estas entradas dedicadas al 98 y España, selecciono los siguientes aforismos:

[1] España, en su concepción religiosa, es una tribu del Centro de África.

[2] Este pueblo miserable transforma todos los grandes conceptos en un cuento de beatas costureras. Su religión es una chochez de viejas que disecan al gato cuando se les muere.

[3] ¿Qué sería de este corral nublado? ¿Qué seríamos los españoles? Acaso más tristes y menos coléricos... Quizá un poco más tontos... Aunque no lo creo.

[4] En España el trabajo y la inteligencia siempre se han visto menospreciados. Aquí todo lo manda el dinero.

[5] ¿Dónde está la bomba que destripe el terrón maldito de España?

[6] ¡En España siempre reina Felipe II!

[7] Y así, revertiéndonos la olla vacía, los españoles nos consolamos del hambre y de los malos gobernantes.

[8] En España podrá faltar el pan, pero el ingenio y el buen humor no se acaban.

[9] La Leyenda Negra, en estos días menguados, es la Historia de España. Nuestra vida es un círculo dantesco. Rabia y vergüenza.

[10] Deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España.

[11] En España es un delito el talento.

[12] En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo.

miércoles, 2 de abril de 2014

El 98 y España: Ángel Ganivet / 4


Quien fuera considerado precursor del 98, dejó escrito lo que sigue en su estupenda novela, podríamos decir que algo olvidada, Los trabajos del infatigable creador Pío Cid (1898):

- En nuestro amado país -dijo Pío Cid- todos los centros gubernativos deberían llevar una partícula negativa. Tendríamos entonces Ministerios de la Desgobernación y así por el estilo. El único que funciona es el de la Guerra y funciona mal. Yo le digo a usted que hay que trabajar para que España se levante y que hasta que no se levante no hay medio de hacerla andar en ningún sentido. Lo único que tenemos hoy en España es ignorancia y orgullo, no se puede pedir más perfecta representación de lo que somos. Ese orgullo es bueno: algún día vendrá el saber y todo se andará. Nosotros no conocemos más que dos orgullos: el aristocrático y el militar. El día que tengamos el orgullo intelectual podremos aspirar a algo.

Nota. El retrato del escritor se debe a José Ruiz de Almodóvar.

viernes, 28 de marzo de 2014

El 98 y España: Miguel de Unamuno / 3


En su libro En torno al casticismo, publicado en 1895, escribió Unamuno lo que sigue:

Fue grande el alma castellana cuando se abrió a los cuatro vientos y se derramó por el mundo, luego cerró sus valvas y aún no hemos despertado. Mientras fue la casta fecunda no se conoció como tal en sus diferencias, su ruina empezó el día en que gritando: "¡Mi yo, que me arrancan mi yo!", se quiso encerrar en sí.
     ¿Está todo moribundo? No, el porvenir de la sociedad española espera dentro de nuestra sociedad histórica, en la intrahistoria, en el pueblo desconocido, y no surgirá potente hasta que le despierten vientos o ventarrones del ambiente europeo.
     Eso del pueblo que calla, ora y paga es un tropo insustancial para los que más le usan y pasa cual verdad inconclusa entre los que bullen en el vacío de nuestra vida histórica que el pueblo es atrozmente bruto e inepto.
     España está por descubrir, y solo la descubrirán españoles europeizados.

Nota: El retrato de Unamuno se debe a Gutiérrez Solana.

martes, 25 de marzo de 2014

El 98 y España: Antonio Machado / 2


Pedro Laín Entralgo calificó estos versos de Machado, pertenecientes al poema "El mañana efímero", de Campos de Castilla (1917), como "cuatro de los más atroces versos que jamás se hayan escrito sobre la realidad de la vida española" en su libro La Generación del 98 (1961). Frente a la España que en ellos se describe, Machado habla en otros versos del mismo poema de la "España del cincel y de la maza, implacable y redentora, la de la rabia y la de la idea", la que no debe "ahogarse en la España que bosteza", la que no debe "helarse en la España que se muere", como dijo en el poema "Envío", fechado en Baeza en 1913:


Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste,
cuando se digna usar de la cabeza.

jueves, 20 de marzo de 2014

El 98 y España: Pío Baroja / 1


En octubre de 1912 y recién instalado en "Iztea", fechó Pío Baroja El aprendiz de conspirador, primera novela de las Memorias de un hombre de acción. De ella tomo este diálogo entre Martín Zurbano, un contrabandista de Varca, y Eugenio de Aviraneta sobre lo que es o no necesario para España:

- Aquí se necesita un hombre, Aviraneta.
- Aquí se necesita un pueblo, Zurbano.
- Yo estoy convencido de que en España, hoy, lo mejor sería una dictadura militar, una dictadura de un hombre justo, valiente, que supiese sentar las costillas a todo el que quisiera salirse de la ley.
- No, Martín -contestó Aviraneta-; no estoy conforme. España no necesita más que una dictadura: la de la justicia, la de la inteligencia, la de la libertad. Nada de fuerza, nada de soldados que quieran imitar a Napoleón. El poder civil debe estar siempre por encima del poder militar. El ejército no debe ser más que el brazo de la nación, nunca la cabeza. 

miércoles, 26 de febrero de 2014

Con tenacidad, lo consiguieron



Lleva años quejándose Leonardo del arrinconamiento al que han sometido a la literatura en las aulas los jerarcas educativos. Cada vez se queja menos, porque aunque le cueste, ha acabado por reconocer la derrota y retirarse, como se suele decir, a sus cuarteles de invierno, en la certeza de que no han de venir tiempos mejores. Con todo, hace unos días, explicando a sus jóvenes alumnos la importancia de la prosa modernista de Valle-Inclán, tras la lectura de un fragmento de la Sonata de Otoño, recurrió al libro de texto que se utilizaba en COU para la asignatura de "Literatura Española del siglo XX", de Fernando Lázaro Carreter y Vicente Tusón y  leyó el siguiente fragmento:

Las Sonatas son las supuestas memorias del Marqués de Bradomín, un "don Juan feo, católico y sentimental". Con una frecuente aureola de leyenda y de misterio, se suceden aventuras y amores, episodios de exquisita elegancia o de un amoralismo provocador. Es la exaltación de un mundo decadente, visto con una mirada nostálgica y distanciada. Por su estilo, suponen para la prosa española lo que la obra de Rubén Darío supuso para la poesía: es una prosa rítmica, refinada, rica en efecto sensoriales, bellísima.

"De paso -dijo- y sin querer hacer comparaciones, que ya se sabe que siempre son odiosas, observen el listado de libros de lectura que los alumnos debían leer a lo largo del curso en aquella asignatura que disponía de cuatro horas semanales en el horario lectivo:

Miguel de Unamuno, San Manuel Bueno, mártir.
Pío Baroja, El árbol de la ciencia.
Ramón del Valle-Inclán, Luces de bohemia.
Antología poética de Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez.
Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba.
Antología poética de la Generación del 27.
Camilo José Cela, La colmena.
Luis Martín-Santos, Tiempo de silencio.
Miguel Mihura, Tres sombreros de copa.
Antonio Buero Vallejo, El tragaluz.
Antología poética de Blas de Otero.
Pablo Neruda, Veinte poemas de amor y una canción desesperada.
Juan Rulfo, Pedro Páramo.


Cuando Leonardo terminó, algo fatigado, la lectura del listado de autores y títulos de obras, añadió que había un capítulo final del libro dedicado a las literaturas catalana, gallega y vasca en la que se leían poemas de Salvador Espriu y fragmentos de Mercè Rodoreda en catalán; textos de Castelao y Celso Emilio Ferreiro en gallego y poemas en vasco de Gabriel Aresti, todos con traducción al castellano. Una asombrosa pregunta tuvo aún que atender: "¿Y todo eso lo leían en un curso?" "No solo -respondió Leonardo-, a ello deben añadir una selección de la bibliografía de consulta", "¿y eso qué es -volvió a preguntar la joven voz-?" Leonardo guardó silencio y en vez de contestar decidió empezar la lectura de un poema de Rubén Dario: Yo soy aquel que ayer no más decía / el verso azul y la canción profana.

Nota. La cita procede del libro Literatura Española, Manuales de Orientación Universitaria, Ediciones Anaya, Madrid, 1985.

sábado, 22 de febrero de 2014

Machado: nada os debo, nada os pido


Antonio:

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho donde yago.

Manuel:

[...] Gloria... ¡la que me deben!
Nada os pido. Ni os amo ni os odio. Con dejarme,
lo que hago por vosotros, hacer podéis por mí...

miércoles, 12 de febrero de 2014

Cortázar: estamos solos y no hay tu tía


Proverbial era el uso que Manuel Fraga hacía de la expresión "no hay tu tía" y a su figura está de algún modo asociado para mí el empleo de esa frase hecha; por eso me llama la atención, releyendo el capítulo 22 de Rayuela, la utilización que de la misma hace el narrador reproduciendo los luminosos pensamientos de Oliveira con respecto a la soledad, a lo que es y significa estar solo:

La incomunicación total -pensó Oliveira-. No tanto que estemos solos, ya es sabido y no hay tu tía. Estar solo es en definitiva estar solo dentro de cierto plano en el que otras soledades podrían comunicarse con nosotros si la cosa fuera posible. (...) ¿Quién estaba de vuelta de sí mismo, en la soledad absoluta que representa no contar siquiera con la compañía propia, tener que meterse en el cine o en el prostíbulo o en la casa de los amigos o en una profesión absorbente o en el matrimonio para estar por lo menos solo-entre-los-demás?

Consulto el Diccionario de Frases Hechas que coordinó para Larousse en 2001 el doctor Ernesto Carratalá García, profesor que fue de Gramática Histórica en mis años de estudiante en la Universidad de Barcelona -un auténtico sabio-, y se dice esto acerca de la citada expresión:

Expresión figurada y familiar con la que se indica a alguien la dificultad o imposibilidad de realizar o conseguir una cosa. Pintoresca expresión que se reduce a un mal uso lingüístico, con su punto de etimología popular, del arabismo tutía (o atutía, con el artículo árabe) 'ungüento medicinal hecho con óxido de cinc'. Se empleaba en la Edad Media y aparece documentado en la Vida del escudero Marcos de Obregón, 1618.

La imposibilidad, en el caso de la cita de Cortázar, sería la de no estar solos, es decir, estaríamos condenados a estar solos-entre-los-demás siempre y en cualquier circunstancia.

Nota. El texto de Cortázar procede de la edición de Edhasa/Sudamericana, Barcelona 1977, de las páginas 119-120. 

martes, 28 de enero de 2014

Tanka del viento



TANKA DEL VIENTO
                          
Se queja el viento
sobre la luz de enero
desordenando
el agua y las palmeras
que cobijan su nombre.



Nota. La fotografía está tomada el domingo veintiséis de enero en el paseo marítimo de Llançà, junto al monumento, obra de Domènec Fita i Molat,  dedicado a la memoria del escritor catalán Pere Calders. 

domingo, 19 de enero de 2014

Emilia Pardo Bazán: comer las rosas en ensalada


En 1883 se recogían en libro la serie de artículos que sobre el Naturalismo fue publicando la novelista gallega en La Época de Madrid entre el siete de noviembre de 1882 y el dieciséis de abril de 1883. Bajo el título de La cuestión palpitante, con un prólogo de Leopoldo Alas "Clarín", el libro vio la luz ese año en Madrid. Al segundo de esos artículos, "Entramos en materia", pertenecen estas luminosas palabras:

El artista de raza nota en sí algo que se subleva ante la idea utilitaria que constituye el segundo error estético de la escuela naturalista. Este error lo ha combatido más que nadie el propio Zola, refutando la obra póstuma de Proudhon. Es de ver a Zola indignado porque Proudhon intenta convertir a los artistas es una especie de cofradía de menestrales que se consagra al perfeccionamiento de la humanidad, y leer cómo protesta en nombre de la independencia sublime del arte, diciendo con donaire que el objeto del escritor socialista es sin duda comerse las rosas en ensalada.

No hay artista que se avenga a confundir así los dominios del arte y de la ciencia: si el arte moderno exige reflexión, madurez y cultura, el arte de toda las edades reclama principalmente la personalidad artística, lo que Zola, con frase vaga en demasía, llama el temperamento. Quien careciere de esa quisicosa, no pise los umbrales del templo de la belleza, porque será expulsado.

Aquel sentimiento inefable que en nosotros produce la belleza, sea él lo que fuere y consista en lo que consista, es patrimonio exclusivo del arte.

domingo, 12 de enero de 2014

Una cruz en el camino


Circulando por las carreteras de la Sierra de Gata, veo esta cruz a la vera del camino. Detengo el coche. Hay una casa solariega al lado y un pequeño huerto donde se alza la cruz, de un tamaño considerable, como si quien la levantó quisiera que se viera desde la carretera. No hay nadie. Aparco el coche debajo de un inmenso eucalipto, a la entrada del camino hacia la casa. En uno de sus muros está escrito, lo veo al pasar,con letras grandes, la leyenda "ZP traidor", que otros han intentado borrar. Me acerco al pie de la cruz. Ninguna señal, ningún nombre, ninguna fecha. 



¿A quién estará dedicada esta cruz? ¿A alguien que tuvo aquí un accidente de tráfico o a alguien que murió en este lugar, en este huerto de modo violento y contra su voluntad? Imposible saberlo, no hay nadie a quien preguntar. Veo la casa a lo lejos mientras regreso al coche.


Conociendo la represión que en esta comarca se vivió durante las primeras semanas de la guerra civil, pienso que tal vez la cruz esté dedicada a una o a varias víctimas de aquel pasado nuestro tan violento. Nunca lo sabré. Han transcurrido demasiados años, pero la cruz sigue ahí para recordar al viajero que alguien murió en ese preciso lugar.

Continúo el camino hacia Hoyos. He dejado atrás Valverde del Fresno y San Martín de Trevejo. Hermosa tierra de Extremadura, ¡qué entrañable me resultas!

lunes, 23 de diciembre de 2013

Mi alma antigua de niño: ¡Feliz Navidad!


A todos los que pasáis alguna vez por aquí, y a los que no pasáis también, os deseo feliz navidad y un próspero, si puede ser, 2014.

Voy a necesitar, para los tiempos que vienen, recuperar mi alma antigua de niño, así que estas navidades haré como Federico García Lorca en el poema de 1919 "Balada de la placeta", incluido en Libro de poemas, 1921: irme muy lejos, cerca de las estrellas, para pedirle a Cristo Señor que me devuelva mi alma antigua de niño:

Se ha llenado de luces
mi corazón de seda,
de campanas perdidas,
de lirios y de abejas.
Y yo me iré muy lejos,
más allá de esas sierras,
más allá de los mares,
cerca de las estrellas,
para pedirle a Cristo
Señor que me devuelva
mi alma antigua de niño,
madura de leyendas,
con el gorro de plumas
y el sable de madera.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Antonio Machado, el largo peregrinar hacia la mar


Tiene razón Alfonso Guerra cuando escribe en el prólogo de este libro que la obra de Machado sigue viva para viejos y nuevos lectores. Monique Alonso, quien ya había publicado en 1985 un excelente libro sobre el poeta titulado Antonio Machado. Poeta en el exilio, en editorial Anthropos, nos da ahora esta crónica de los tres últimos años de la vida del poeta, que arranca en el Madrid de 1936 y termina con el fallecimiento del escritor en Collioure en 1939. 

Riguroso, documentado y muy bien escrito este libro se lee, a pesar de ser conocidos en lo sustancial los hechos que en él se narran, con pasión y estremecimiento; se vuela sobre sus páginas, y cuando se llega al final, nos gustaría que el libro no acabase y que la autora nos siguiese contando más detalles sobre el menesteroso final del poeta.

Corrige la autora algunos errores que se han venido repitiendo desde hace años y aporta nuevas datos, fruto de sus pacientes y rigurosas investigaciones, sobre el peregrinar del poeta en el exilio.

No elude Monique Alonso los aspectos más controvertidos de la actuación del poeta en esos años. Por ejemplo, cuando no quiso firmar un escrito de ayuda a Félix Ros que le presentó el editor José Janés cuando Machado estaba hospedado en la Torre Castañer de Barcelona. Mi amigo Jusep Mengual recoge ese episodio en la biografía de Janés que publicó recientemente, en septiembre de 2013, en Debate, bajo el título A dos tintas. Josep Janés, poeta y editor.

Me parece que el enigmático viaje de Manuel Machado a Collioure no se aclara suficientemente. Se afirma que tal viaje existió, pero no se aporta ningún documento que lo pruebe. José Machado, el hermano del poeta, quien le acompañó en el momento de la muerte, no alude a ese viaje, cuando tan fácil le hubiera resultado hacerlo, en su libro Últimas soledades del poeta Antonio Machado. Recuerdos de su hermano José, publicado por Ediciones de la Torre en 1999.

En fin, al margen de esos debates siempre abiertos, el libro es magnífico y recomiendo encarecidamente su lectura, sobre todo a los jóvenes lectores que desconozcan o tengan solo una visión superficial de los hechos aquí narrados. Lo mejor que puede decirse, al margen de alabar el rigor histórico y filológico, es que este libro se lee como si fuera una novela o como si fuera una crónica de un tiempo doloroso y apasionante.

viernes, 6 de diciembre de 2013

1991: Mandela en Barcelona


Como suele decirse, yo estuve allí. Apenas hacía un año que Mandela había salido de la cárcel. Pasqual Maragall era alcalde de Barcelona. Estaba la ciudad en puertas de vivir la Olimpíada del 92. Mandela no era aún presidente de Sudáfrica, pero era un símbolo de la lucha contra el racismo, y también lo era de la defensa de las libertades, la igualdad y la decencia. Por eso fui a verlo aquella tarde. Pocas personas he visto que comunicaran tanto simplemente con su voz y su presencia. No sé si mi ciudad le dio la importancia que tenía. Le habían preparado, por todo escenario, un rústico tablado en una esquina de la Plaza de Sant Jaume, de una austeridad improvisada y un punto inadmisible, para que se dirigiera al escaso público, negros en su inmensa mayoría. El acto duró poco. No tengo fotos y por eso las tomo de la prensa. Recuerdo el sonido de los tambores que tocaban los negros y sus cánticos y sus bailes y hasta creo recordar que Mandela también bailó, ¡dichosa memoria!... La impresión que nos causó no se me ha olvidado. Descanse en paz.

martes, 3 de diciembre de 2013

Tanka del tiempo



TANKA DEL TIEMPO

Pasan veloces
como nubes los años
asombro y vértigo
caudalosa esperanza
en las aguas del tiempo.

Nota. La foto de este edificio barcelonés es de MQ. 

viernes, 29 de noviembre de 2013

El porvenir vacío: Larra, Zúñiga y Zorrilla / y 3


Así cuenta Zúñiga el final de la lectura de Zorrilla y del entierro de Larra en su libro Flores de plomo:

La voz se rompió y Roca de Togores, que estaba detrás de él, le cogió los papeles y terminó de leer el poema, con lo cual se puso fin al acto: los tres sepultureros cerraron el ataúd y lo introdujeron en el nicho, lo que, por estar casi a ras de suelo, no les costó gran esfuerzo, y esta sensación de facilidad se comunicó a los presentes, que se pusieron las chisteras, empezaron a hablar y a moverse en dirección a la puerta del cementerio y a los coches que allí esperaban.

Si existe un remoto cielo
de los poetas mansión,
y solo le queda al suelo
ese retrato de hielo,
fetidez y corrupción;
¡digno presente por cierto
se deja a la amarga vida!
¡Abandonar un desierto
y darle a la despedida
la fea prenda de un muerto!

Poeta, si en el no ser
hay un recuerdo de ayer,
una vida como aquí
detrás de ese firmamento...
conságrame un pensamiento
como el que tengo de ti.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

El porvenir vacío: Larra, Zúñiga y Zorrilla / 2


Así cuenta Ramón de Mesonero Romanos, en Memorias de un setentón, la participación de José Zorrilla en el entierro de Larra:

La misma tarde del 14 estábamos reunidos todos los amantes de las letras, o por mejor decir, toda la juventud madrileña, en la parroquia de Santiago, ante el sangriento cadáver del malogrado Fígaro; colocado que fue en un carro fúnebre, sobre el que se ostentaban cien coronas en torno de sus preciados escritos, seguimos todos a pie, enlutados y llenos de sincero dolor, tributando de este modo el primer homenaje público acaso desde Lope de Vega, rendido entre nosotros al ingenio. Y llegados que fuimos al camposanto de la puerta de Fuencarral, y antes de introducir el ataúd en su modesto nicho, don Mariano Roca de Togores (actual Marqués de Molíns) pronunció algunas sentidas frases en loor del desdichado suicida; adelantóse luego con tímido continente un joven, un niño aún, pálido, macilento, de breve persona y melancólica voz; pidió permiso para leer una composición, y obtenido, hízolo de un modo solemne, patético, en aquellos versos, en aquella sentida composición que sorprendió a los circunstantes. Aquel niño inspirado hizo vibrar las fibras de nuestros corazones, y el nombre de José Zorrilla, circulando de boca en boca, consiguió inspirar desde aquel instante las mayores simpatías.

Era una flor que marchitó el estío,
era una fuente que agotó el verano;
ya no se siente su murmullo vano,
ya está quemado el talle de la flor.
Todavía su aroma se percibe,
y ese verde color de la llanura,
ese manto de hierba y de frescura
hijos son del arroyo creador.

Que el poeta en su misión,
sobre la tierra que habita,
es una planta maldita 
con frutos de bendición.

Duerme en paz en la tumba solitaria
donde no llegue a tu cegado oído
más que la triste y funeral plegaria
que otro cantará por ti.
¡Esta será una ofrenda de cariño
más grata, sí, que la oración de un hombre,
pura como la lágrima de un niño,
memoria del poeta que perdí!

Se dice que, en algún momento, bien podría ser este, al joven poeta se le quebró la voz y no pudo continuar la lectura de su estremecedor poema. Se dice también que fue Roca de Togores el que tomó las cuartillas manuscritas de Zorrilla para terminar la lectura.

Nota. La cita de Mesonero Romanos procede del libro Escritores cotumbristas. Larra, Mesonero Romanos, Estébanez Calderón, de la Biblioteca Clásica Ebro, Editorial Ebro, Zaragoza, 1973. La selección de los textos, el prólogo y la edición corrieron a cargo de José Manuel Blecua; sin estar seguro de ello, conjeturo que se trata de José Manuel Blecua, hijo. 

lunes, 25 de noviembre de 2013

El porvenir vacío: Larra, Zúñiga y Zorrilla / 1


Publicó Juan Eduardo Zúñiga hace unos años, en 1999, un libro titulado Flores de plomo. En uno de sus capítulos, o cuentos, según cómo se mire, o pequeñas piezas maestras, según se dice en el texto de la contraportada, titulado "Juzga la mirada", dice el poeta José Zorrilla, convertido por Zúñiga en personaje literario:

Pasarán unos años y olvidaremos a Larra. Se olvidarán sus artículos satíricos, se olvidarán sus amores, su mordacidad, su final lamentable, porque fue un descontento, un censor de cuanto le rodeó en su época y la verdad es que sólo se recuerda a quienes nos hacen sentir felices, aunque sea con engaños.

Cuenta después el personaje que al entierro de Larra no acudió nadie de la familia, tan solo algunos amigos, pocos, y escritores. Su mujer, Matilde O'Reilly -en realidad se llamaba Florentina- a quien le está hablando, se lamenta porque Larra fue, dice, un hombre educado, culto y con atractivo para las mujeres. Pregunta luego Matilde al poeta por qué fue al cementerio y el Zorrilla personaje de Zúñiga responde que había ido a leer los versos que algunos le habían pedido que escribiera en su honor.

Es cosa de imaginarse, ante Larra de cuerpo presente, en el ámbito lúgubre del cementerio, una tarde fría de febrero, al joven poeta, literaturizado por Zúñiga, que empieza a darse a conocer con la lectura de aquellos versos, leyendo con la voz entrecortada y estremecida:

Ese vago clamor que rasga el viento
es la voz funeral de una campana:
vano remedo del postrer lamento
de un cadáver sombrío y macilento
que en sucio polvo dormirá mañana.

Acabó su misión sobre la tierra,
y dejó su existencia carcomida,
como una virgen al placer perdida
cuelga el profano velo en el altar.
Miró en el tiempo el porvenir vacío,
vacío ya de ensueños y de gloria,
y se entregó a ese sueño sin memoria,
¡que nos lleva a otro mundo a despertar!

Nota. El libro de Zúñiga lo publicó Alfaguara. El texto de Zorrilla lo tomo de la Antología de la poesía romántica, Clásicos Castellanos nº 12, Biblioteca Hermes, Barcelona, 1997. La edición y la selección de textos corrió a cargo de mi amigo José Ángel Cilleruelo, cuyo blog "El Visir de Abisinia", se puede visitar desde los enlaces de este blog. El texto de Zorrilla lo acompañó Cilleruelo con una nota al pie que dice: "La muerte de Larra fue uno de los acontecimientos que más impresionaron en la época romántica. Ese día, el joven y hasta ese momento enteramente desconocido Zorrilla, leyó estos versos, como homenaje, ante la multitud de personas que había acudido al sepelio. Este es, por lo tanto, el primer poema de su prolífica obra y, como tal, encabezó los seis volúmenes de sus juveniles Poesías."

domingo, 17 de noviembre de 2013

A donde quiera el aire


Un poema de Juan Ramón Jiménez,  del libro La muerte (1919-1920)

¡Que, con la muerte, sea yo
lo mismo que la campanilla azul;
que, al cerrarse, a la tarde,
deja fuera de sí todo su aroma,
para que se lo lleve a donde quiera el aire!


El aroma que se lleva el aire es el de la obra poética de nuestro autor, que tantos millones de personas han leído al correr de los años y que crece con cada nueva lectura en hermosura y asombro poético.

Nota. La foto es del cementerio de Portbou y la tomé el pasado septiembre.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Si de Ti me aparto



En 1909 Manuel Murguía inició la edición de las Obras completas de Rosalía de Castro. Incluyó en ellas una edición ampliada de En las orillas del Sar y añadió una serie de poemas alguno de los cuales explicita bien a las claras el sentimiento religioso de Rosalía, aunque otros poemas del libro nos indiquen que es una creencia la suya llena de matices y muy compleja. Este es el último de los poemas añadidos por Murguía:

Tan solo dudas y terrores siento
divino Cristo, si de Ti me aparto;
mas cuando hacia la cruz vuelvo los ojos
me resigno a seguir con mi calvario.
Y alzando al cielo la mirada ansiosa
busco a tu Padre en el espacio inmenso
como el piloto en la tormenta busca
la luz del faro que le guíe al puerto.

Nota. La foto la tomé en Colliure el otoño pasado.