sábado, 23 de mayo de 2009

Rafael Conte



Acabo de enterarme, viendo un informativo casi de madrugada de CNN+, del fallecimiento en Madrid, a los setenta y tres años y tras de una larga enfermedad, de Rafael Conte. Desaparece uno de los buenos críticos literarios que frecuentaban la prensa literaria, me refiero a los suplementos literarios de los periódicos, y un buen estudioso de la literatura del siglo XX. Rafael Conte nos abrió a muchos los ojos, con su antología Narraciones de la España Desterrada (Edhasa, 1970) acerca del fenómeno literario del exilio republicano español. Estuvo siempre atento a la creación más reciente y descubrió y ensalzó a autores que luego confirmaron con su obra su buena intuición literaria. No lo conocí personalmente, pero hablamos muchas veces por teléfono. Se ocupó siempre de lo mío con generosidad que ahora, aunque ya lo hiciera personalmente en su momento, quiero agradecerle. Le gustó especialmente, aunque no escribiera sobre ella, tal vez la leyó por indicación de nuestro común amigo Camilo José Cela, mi novela sobre el último año de la vida de Julián Besteiro. Después fue siempre respetuoso con mis trabajos sobre el exilio republicano, aunque me llevara algún que otro puyazo. Quise hacerle una entrevista en Madrid para incluirla en un número de una revista literaria dedicada al cuento del exilio, pero su estado de salud lo hizo imposible. Me dio la impresión, la última vez que hablamos por teléfono, de que en sus últimos años andaba algo desengañado, como si no se hubiera valorado suficientemente su figura y su trabajo. Traté de apaciguar ese sentimiento diciéndole que muchos le teníamos por un maestro y que valorábamos y en mucho lo que había aportado a la historiografía de la literatura española y sobre todo a ese fenómeno tan arriesgado que se llama crítica viva. Me quedé sin poder hacerle la entrevista, pero lo recordaré como un hombre honesto que decía siempre lo que pensaba, aunque en sus últimos tiempos hablara algo más de la cuenta de él mismo en sus críticas. Descanse en paz. Nos queda su trabajo y su ejemplo de constancia y dedicación rigurosa a una única y absorbente vocación: la literatura. Acompaño en el sentimiento de dolor a sus familiares y amigos.
Nota. La foto de Conte está tomada de la edición digital El País.com. Había otras en la red, pero esta me ha parecido una de las mejores y por ello la incluyo aquí.

2 comentarios:

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Descanse en paz. Realmente, un crítico muy notable, con lo difícil que es esta labor de la crítica sin la perspectiva del tiempo.
Un abrazo.

Javier Quiñones dijo...

Tuvo casi siempre un fino olfato literario. Durante años sus críticas en "El Páis" fueron leídas por muchos de nosotros. Acertaba, lo que ya es difícil,la mayor parte de las veces, con lo complicado que es, como dices, criticar sin perspectiva.
Gracias por el comentario.
Un abrazo, Javier.