domingo, 1 de marzo de 2009

Chaves Nogales en Babelia



"Estos dos volúmenes (Obra periodística/La agonía de Francia y A sangre y fuego), más la oportuna edición de Espasa, recuperan en su entera dimensión a una figura clave de nuestra cultura de entreguerras. Un español que rechazó el cainismo como norma de conducta, privilegió el diálogo sobre la violencia y se quedó casi solo, con algunos otros españoles, en la hora más oscura de nuestra historia." Así escribía, a página completa, bajo el título de "Un gigante", Miguel García-Posada en las páginas de ABC Cultural el 20 de octubre de 2001, comentando la simultánea aparición de los volúmenes de la Obra periodística, en edición de la profesora de la universidad de Sevilla María Isabel Cintas Guillén, más La agonía de Francia y la recuperación del volumen de narraciones A sangre y fuego por parte de Espasa en la colección "Relecturas". En el título y en la cita que copio al principio de esta entrada se pone de manifiesto el interés del crítico por el escritor y el adecuado tratamiento que le dio en su día el periódico ABC. Han pasado unos cuantos años desde la publicación del texto de García-Posada, ocho para ser exactos, y ahora sorprende que Babelia "descubra" a Chaves Nogales, porque el artículo publicado ayer tiene todo el "tono" de quien acaba de descubrir a un genio escondido, a alguien que no había sido justamente valorado, vaya, a un desconocido.

Hace veinte años, durante un verano en Calafell, por indicación de un poeta amigo, que me dijo que era un escritor fantástico, me regalaron por mi cumpleaños la biografía de Juan Belmonte escrita por Chaves Nogales, que leí entregado y me sirvió, a destiempo, porque seguramente otros eso ya lo sabían, para darme cuenta del extraordinario escritor que fue el autor sevillano. Ese libro llevaba un epílogo escrito por Josefina Carabias en 1970, en el que la autora nos daba un esbozo de la figura de Chaves Nogales y de su importancia como escritor y periodista, aunque no mencione, seguramente porque no pudo ver el libro, A sangre y fuego. Busqué, encontré sin mayor dificultad y leí fascinado El maestro Juan Martínez que estaba allí en la edición de Castillejo Narrativa impreso en Sevilla en 1992. Después me hice con lo editado por Cintas Guillén, que leí y sigo leyendo asombrado; vaya desde aquí mi reconocimiento a la labor de rescate llevada a cabo por esta catedrática sevillana. En enero de 2002, en el número 210, por encargo de su entonces director Fernando Valls, publiqué en la revista de literatura Quimera, que ya se había ocupado antes del autor, una elogiosa crítica sobre el libro A sangre y fuego así como una nota biográfica; ambas están publicadas en este blog en la sección "Crítica" y "Galería". Más tarde, en abril de 2006, escribía estas palabras en el prólogo de Sólo una larga espera. Cuentos del exilio republicano español, donde incluía un relato del autor: "¡Viva la muerte!" es un cuento ambientado en el inicio de la guerra civil en dos escenarios: Valladolid y Miradores, en la sierra de Madrid. En él Manuel Chaves Nogales pone de manifiesto el insoportable clima de violencia instalado en la sociedad española a raíz del golpe militar. Chaves Nogales, cuya posición crítica frente a los execesos de unos y de otros, de fascistas y de revolucionarios, le hizo abandonar España en 1936, narra en su cuento un caso de ingratitud y de traición. (...) La historia le sirve a Chaves Nogales para mostrar la violencia, el desprecio de la vida humana y el clima de represión sobre los vencidos. El triunfalismo de los falangistas en Valladolid, la grandilocuencia de los discursos, contrasta con la crueldad, los asesinatos y la violencia." Quiero agradecer aquí, en mi blog, aunque dudo que llegue a leerlo, a Miguel García-Posada su mesurada crítica a mi antología -puso en ella de manifiesto lo que le había gustado y lo que no de aquella publicación- y su acertado instinto literario al valorar a Chaves Nogales en la forma en que lo hizo. Por el contrario, Rafael Conte pasó como una apisonadora desbocada desde las páginas de Babelia sobre mi libro. Ahora parece que hayan descubierto a Chaves Nogales y que no se hubiera ni escrito ni hablado ni publicado nada sobre este magnífico autor. En fin, que cada palo aguante su vela.

Nota. Seguramente son muchos los que han escrito y valorado la obra de Chaves Nogales y yo no los menciono aquí; para todos ellos, igual que hago con García-Posada en el texto de la entrada, mi reconocimiento. Asimismo, no quiero olvidarme de decir que no puedo compartir la afirmación de Andrés Trapiello, quien se ocupó de A sangre y fuego en su Las armas y las letras. Literatura y guerra civil (1936-1939), en el artículo "Lo peor", que forma parte del reportaje dedicado a Chaves Nogales; cuando dice que tras el traslado del Gobierno republicano a Valencia en la guerra "ya no se luchaba por la democracia sino por el fascismo o el bolchevismo", está haciendo una afirmación que supone la igualación de las causas, la de los generales golpistas y la de la República, poder legítimamente constituido y derrocado por la fuerza de las armas; no todo el mundo en las filas republicanas era bolchevique ni mucho menos, ni tampoco revolucionario, pero muchos se vieron arrastrados a una guerra que ni quisieron ni habían buscado y de la que no son responsables ante la historia. Proverbio de Antonio Machado en Nuevas canciones: "El ojo que ves no es / ojo porque tú lo veas; / es ojo porque te ve."

5 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Leí ayer los artículos de Babelia, sobre los que esta entrada tuya arroja luz esclarecedora. Un abrazo.

Manuel G. dijo...

Puede haber razones políticas e ideológicas para que este autor haya tardado tanto tiempo en ser valorado, pero también tendrían que tomarse en cuenta las razones literarias. Me refiero a un estilo que misteriosamente va cobrando vigencia cuando antes parecía quizás ligero. La sensibilidad literaria que va cambiando imperceptiblemente.

Manuel g. dijo...

...el estilo de Nogales parecía quizás ligero, y además sospechoso de gracia andaluza, de folclorismo etc.

Son razones lo suficientemente buenas comno para que los literatos progres de la democracia lo hayan visto sólo como un andaluz pintoresco, menospreciado al lado de la arquetípica figura del intelectual izquierdista en boga, con toda su retórica ideológica.

hombredebarro dijo...

Muy interesante. Tendré en cuenta todo lo que has escrito.

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Créeme, Antonio, que lo que yo haya podido escribir carece de interés; no es ese el problema. La cuestión, y en eso estoy muy de acuerdo con lo que escribe Manuel, estriba en la valoración adecuada de los escritores más allá de su signo ideológico. Durante años cayó sobre Manuel Machado el sambenito de escritor proclive cuando menos al fascismo y su obra poética se condenó al ostracismo injustamente; es tan buena o más que la de su hermano, "El mal poema" o "Alma" o su retrato, por poner sólo un ejemplo, es de una calidad literaria incuestionable. El caso de Chaves Nogales es algo parecido. Murió a contramano, lejos de España. Se le vio más como periodista que como escritor. Ahora parece que algunos se dan cuenta y rectifican. "A buena hora, mangas verdes" (frase que debemos a la ineficacia de los cuadrilleros de la Santa Hermandad -a los que Sancho parece temer tanto-, que llegaban siempre tarde a capturar a los malhechores y así los delitos quedaban impunes; de su uniforme de mangas verdes viene la frase)podría decirse ahora, aunque también "Más vale tarde que nunca"; en cualquier caso, la obra de Chaves Nogales se recupera y se edita y que el lector juzgue por sí mismo.
Gracias por vuestros comentarios.
Un abrazo, Javier.