martes, 24 de marzo de 2009

El vivir apasionado de Lope de Vega


Se ha escrito mucho sobre la vida de Lope de Vega, desde la memorable y documentadísima biografía de Hugo A. Rennert y Américo Castro, que leí y disfruté en el curso de doctorado que impartió José Manuel Blecua, pasando por el Lope en silueta de Azorín o el Lope de Vega, de Zamora Vicente, hasta otros trabajos como Lope: Vida y valores de Francisco Márquez Villanueva. Sin embargo, quiero referirme en esta entrada de hoy a un texto curioso de Fernando Lázaro Carreter: Lope de Vega. Introducción a su vida y su obra, que editó Anaya en 1966 y que releído ahora causa mi asombro. He mencionado la fecha de edición y la editorial porque tal vez tengan algo que ver en el contenido del fragmento que incluyo aquí. Lázaro, al comentar la vida del gran dramaturgo barroco, escribe un sorprendente "Pórtico" que dice lo siguiente:

"PÓRTICO:

Adelantamos que la vida de este español insigne no es edificante. La contradicción parece gobernar su vivir apasionado. Menéndez Pelayo lo definió, con frase célebre, como fervoroso creyente aunque gran pecador.
   Ello exige de nuestra parte un esfuerzo de ecuanimidad, ante un espíritu tan remoto y, en muchos aspectos, tan grande. A los hechos que vamos a conocer, antepongamos la conciencia de que su protagonista contribuyó decisivamente a la formación del espíritu de España y que nos legó imperecederos monumentos de arte."

¿Por qué no es "edificante" la vida de Lope? ¿Qué vivir no está presidido por la contradicción? ¿Por qué es Lope un espíritu remoto cuya vida debe quedar en segundo y oscuro plano, quien sabe si por inmoral, para resaltar su contribución a la formación del espíritu español? ¿Acaso no debe contarse el soneto escrito evocando la muerte de Marta de Nevares, su última mujer, o "pecado" o "contradicción" para algunas mentes estrechas, es que no debe contarse, digo, ese soneto que acaba: "Permíteme callar sólo un momento: / que ya no tienen lágrimas mis ojos, / ni conceptos de amor mi pensamiento" entre lo mejor y más logrado del Lope lírico sin tener en cuenta que su inspiración procede directamente de la experiencia de esos amores "pecaminosos" que algunos consideran poco "edificantes"? Asusta pensar las prevenciones ante la vida de Lope y da cierta pena releer los libros en que se formaban los escolares españoles de aquel tiempo. En fin, qué se le va a hacer. Estoy seguro de que Fernando Lázaro hubiera dirigido un buen dardo contra sus propias palabras de haberlas recordado en su momento.

7 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Yo no estoy tan seguro de que hubiera dirigido tal dardo. Quien escribía de ese modo solía ser, aparte de hijo de su tiempo, afecto al régimen, aunque como desconozco la biografía del personaje no puedo poner la mano en el fuego. Muy interesante entrada, Javier. Un abrazo.

Apostillas literarias dijo...

Que especial que Lázaro Carreter opine sobre la vida de un escritor, mejor deberìa de hacerlo solo de su obra. Opinar sobre una vida es sumamente dèbil porque nadie sabe realmente esa realidad que es la vida de una persona.

Y es un tema que cunde, parece ser que las vidas de los demàs nos interesan mucho.

hombredebarro dijo...

Las vidas edificantes están muy bien para la santidad, para la literatura sólo sirven las vidas.

Mega dijo...

Es curioso descubrir con qué rapidez el paso del tiempo vuelve obsoletos (si es que no lo eran ya desde el momento en que fueron formulados) planteamientos y recepciones que ninguna relación guardan con la auténtica literatura. Y es que ciertos "adornos" extra literarios envejecen fatal...
Un abrazo

Javier Quiñones dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Vaya desde aquí hasta donde quiera que esté mi respeto y mi admiración hacia la persona y la obra que nos dejó Lázaro Carreter. Los tiempos históricos son los tiempos históricos y condicionan a veces más de lo que nos podamos creer. Yo sí pienso que el Lázaro de los últimos años se hubiera disparado, metafóricamente, claro, un buen dardo en esas torpes e injustificables palabras de las que me hago eco en este entrada.
Un abrazo, Javier.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

La vida de Lope es absolutamente fascinante. Es cierto que las biografías que se le hicieron hasta no hace mucho pecaban siempre de lo mismo. Recuerdo la de Joaquín entrambasaguas, citada por Alborg, que era un continuo ir y venir entre la admiración por su obra y las alusiones a su vida pecaminosa. Afortunadamente, hoy estamos libres de esos prejuicios.
Los versos que citas de Lope son algunos de mis favoritos. En general, los poemas de Tomé de Burguiillos son fascinantes y ese, "escrito en seso", es maravilloso.
A veces he pensado que, de ser Lope un autor británico, ya existirían varias novelas y algunas películas o series de TV sobre su vida, tan apasionante. Pero aquí nos empeñamos en no valorar lo que tenemos o, peor aún, en emborronarlo.
Enhorabuena, de nuevo, por tu entrada, Javier.

Javier Quiñones dijo...

De acuerdo contigo, Juan Antonio, ¡qué buena novela podría escribirse a partir de la vida de Lope! También coincido contigo en la valoración de las "Rimas de Tomé de Burguillos", es de lo mejor que salió de su pluma, al margen de su increíble teatro, claro. ¡Qué decir de don Joaquín de Entrambasaguas, que le prohibió a Ignacio Soldevila que se refiriera al teatro de Aub posterior a la guerra civil cuando dirigió la tesis de licenciatura del amigo que nos dejó recientemente! Es verdad, valoramos más lo de fuera que lo nuestro.
Gracias por tu comentario y un abrazo, Javier.