Un poema de Juan Ramón Jiménez, del libro La muerte (1919-1920)
¡Que, con la muerte, sea yo
lo mismo que la campanilla azul;
que, al cerrarse, a la tarde,
deja fuera de sí todo su aroma,
para que se lo lleve a donde quiera el aire!
El aroma que se lleva el aire es el de la obra poética de nuestro autor, que tantos millones de personas han leído al correr de los años y que crece con cada nueva lectura en hermosura y asombro poético.
Nota. La foto es del cementerio de Portbou y la tomé el pasado septiembre.