Releyendo Penas del joven Werther, en la traducción del ilustrado aragonés José Mor de Fuentes (1762-1848), autor del estupendo Bosquejillo de la vida y escritos, publicado en Barcelona en 1836 y reeditado con una introducción de Manuel Alvar en la Nueva Biblioteca de Autores Aragoneses, bajo la dirección literaria de José-Carlos Mainer, de Guara Editorial en 1981, me encuentro con estos aforismos intertextuales que dejo aquí y cuya calidad humana y literaria no necesita de ningún comentario:
[1] La raza humana es harto uniforme. La inmensa mayoría emplea casi todo su tiempo en trabajar para vivir, y la poca libertad que les queda les asusta tanto que hacen cuanto pueden por perderla. ¡Oh, destino del hombre!
[2] Toda regla asfixia los verdaderos sentimientos y destruye la verdadera expresión de la naturaleza.
[3] Basta con conocer lo que es bello y atreverse a expresarlo.
[4] Sin el amor, ¿qué sería el mundo para nuestro corazón? Lo que una linterna mágica sin luz.
[5] Nuestra felicidad depende de nuestro propio corazón.
[6] El que sigue los impulsos de una pasión pierde la facultad de reflexionar, y se le mira como a un ebrio o un demente.
[7] La naturaleza humana tiene sus límites; puede soportar, hasta cierto grado, la alegría, la pena, el dolor; si pasa más allá, sucumbe.
[8] Cuando el hombre no se encuentra a sí mismo, no encuentra nada.
[9] Las flores de la vida no son sino vanas apariencias. ¡Cuántas se marchitan sin dejar el más leve rastro!
[10] Yo no soy otra cosa que un viajero, un peregrino en el mundo.
[11] ¡Ay de mí! ¡Este vacío, este horrible vacío que siente mi alma...!
[12] ¿Qué otro destino le cabe al hombre sino el de llenar todo el camino con sus dolores, y apurar su cáliz hasta las heces?
[13] Señor, ¿estará escrito en el destino del hombre que sólo pueda ser feliz antes de tener razón o después de haberla perdido?
[14] ¡Morir! ¿Qué significa esto? Los hombres soñamos siempre que hablamos de la muerte. He visto morir a mucha gente; pero somos tan pobres de inteligencia que no sabemos nada del principio ni del fin de la vida.
