domingo, 29 de septiembre de 2013

Camilo J. Cela: La alcoba de don Antonio / 2


Las cartas que publicó Concha Espina, a las que se refiere Camilo José Cela en la entrada anterior, lo fueron en Madrid, Lifesa, en 1950 bajo el título de De Antonio Machado a su grande y secreto amor. Muy posteriormente, en 1981, se publicó, en Plaza y Janés, el libro Sí, soy Guiomar. Memorias de mi vida, de Pilar de Valderrama. Las cartas que se contienen en él, no el facsímil manuscrito, claro, también reproducido, las recogió Oreste Macrí en el tercer volumen Tomo III. Prosas completas (1893-1936) de la edición de la obra completa del poeta que bajo el título de Poesía y prosa, publicó en 1988 en Espasa Calpe con la colaboración de la Fundación Antonio Machado. Allí, con el título de "Cartas a Guiomar", se habla, lo hace el poeta, en efecto, de la estufa a la que se refiere Cela:

Domingo - Noche - Segovia
Llego a las 12 y media, pues el tren ha tenido un largo retraso. La noche está muy fría; pero mi patrona me tiene encendido un brasero y la estufa. Si vienes, diosa mía, un momentito a ver a tu poeta, no tendrás frío. (Pág. 1676)

Hay otra alusión en esas cartas al frío y a otra estufa, la que hizo instalar el poeta en el café de Madrid, nuestro rincón lo llamaba, en el que se encontraba con Guiomar:

Sábado - Madrid
Vuelvo de nuestro café, donde he estado esperándote hasta las dos, y encuentro en casa tu carta, que llegó por conducto de Hortensia Peinador. Mi diosa está malita; pero no quiere alarmar a su poeta. Quiero creer que no es nada. Quietecita en la cama, vida mía, que, en efecto, el tiempo está muy malo y la gripe en todas partes. Ya tenía yo mi preocupación por el frío de nuestro café, hasta el punto, que hoy mandé poner una pequeña estufa de gasolina para calentar nuestro rincón. Ardiendo estuvo hasta que me marché. Verás, otra vez, qué bien calienta. (Pág. 1704)

viernes, 27 de septiembre de 2013

Camilo J. Cela: La alcoba de don Antonio / 1


Leo Judíos, moros y cristianos. Notas de un vagabundaje por Ávila, Segovia y sus tierras, célebre libro de viajes publicado por Camilo José Cela en febrero de 1956, número 120 de la colección Áncora y Delfín, de Ediciones Destino. En sus páginas califica a don Antonio Machado como "el hombre más bueno del mundo" y hace esta descripción de su habitación en Segovia, donde vivió el poeta, dice, "a siete pesetas diarias durante trece años":

La alcoba de don Antonio, casi una celda de fraile pobre, es modesta y baja de techo, ruin de proporciones y desangelada. La alcoba de don Antonio  está al fondo de la casa y da la parte de atrás. La alcoba de don Antonio se conserva tal como él la vivió, con su cama de hierro, su mesa de tabla, se papelera de alambre, su cómoda negra, su silla, su bombilla y su tulipa colgando del cordón de la luz. La alcoba de don Antonio guarda también el aguamanil y el espejo que él se compró para lavarse la cara y peinarse el pelo de la cabeza. La alcoba de don Antonio se calentaba con una estufa de petróleo, que ahí sigue, que también salió de su bolsillo de profesor con poco dinero; don Antonio habla de su estufa en una carta que publicó Concha Espina. Lo único noble de la alcoba de don Antonio es su balcón, que cae, por encima de los tejados de la ciudad, del río Eresma y de la Vera Cruz, sobre las peladas cuestas de la Lastrilla, que se ve al fondo. Al lado de la alcoba de don Antonio, vivía un don Avelino a quien el poeta arrullaba, noche tras noche, leyéndole versos en voz alta hasta que se dormía.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Tanka del alma y la sombra



TANKA DEL ALMA Y LA SOMBRA

Será una sombra
en este mar mi alma
sueño y salobre
flotando sobre el agua
navegando en el viento.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Silencio, destierro y astucia



Mi amigo, casi hermano, J.C., catalán internacional donde los haya, me envía desde Italia, donde imparte docencia universitaria en letras, con motivo del once de septiembre esta modestísima cita, según él, del libro de Joyce cuya portada ilustra esta entrada de regreso: 


I will tell you what I will do and what I will not do. I will not serve that in which I no longer believe, whether it calls itself my home, my fatherland, or my church: and I will try to express myself in some mode of life or art as freely as I can and as wholly as I can, using for my defense the only arms I allow myself to use -- silence, exile, and cunning.

Me gusta tanto que tomo el libro de la estantería y lo repaso hasta encontrar la cita. Stephen Dédalus dialoga, ya hacia el final del libro, con Cranly acerca de sus actitudes y puntos de vista frente a la realidad; es entonces cuando dice:

Me has preguntado qué es lo que haría y qué es lo que no haría. Te voy a decir lo que haré y lo que no haré. No serviré por más tiempo a aquello en lo que no creo, llámese mi hogar, mi patria o mi religión. Y trataré de expresarme de algún modo en vida y arte, tan libremente como me sea posible, tan plenamente como me sea posible, usando para mi defensa las solas armas que me permito usar: silencio, destierro y astucia.

Lucidez de Joyce, lección de vida: silencio, destierro y astucia.

Nota. La traducción es de Dámaso Alonso.La colección "Palabra en el tiempo", de la editorial Lumen, la dirigía como es bien sabido don Antonio Vilanova, uno de mis profesores en la universidad. Mi ejemplar pertenece a la segunda edición, la de 1978. La cita procede de la página 295.