Mostrando entradas con la etiqueta Cervantes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cervantes. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de agosto de 2021

Cervantes: Flor de aforismos peregrinos


En el capítulo primero del Libro Cuarto de Los trabajos de Persiles y Sigismunda se menciona un libro que se llamará, cuando sea publicado, Flor de aforismos peregrinos. Periandro pregunta al peregrino español que habla del libro si recuerda algún aforismo de memoria que pudiera decir en el momento. El peregrino español responde que dirá uno que le había dado gran gusto por la firma del que lo había escrito y dice:

No desees, y serás el más rico hombre del mundo.
Y la firma decía: Diego de Ratos, corcovado, zapatero de viejo en Tordesillas, lugar en Castilla la Vieja, junto a Valladolid.
-¡Por Dios -dijo Antonio-, que la firma está larga y tendida, y que el aforismo es el más breve y compendioso que pueda imaginarse! Porque está claro que lo que se desea es lo que falta, y el que no desea, no tiene falta de nada, y así será el más rico del mundo.

En nota a pie de página, refiriéndose a la polémica sobre Avellaneda, Avalle Arce escribe: "Se ha supuesto desde hace mucho tiempo que aquí se alude a Alonso Fernández de Avellaneda, cuyo Quijote salió en Tordesillas en 1614." En su edición del Persiles, en el volumen 18 de la Obra Completa, Florencio Sevilla y Antonio Rey Hazas, con innegable actitud crítica, escriben: "Todavía Schevill y Bonilla suponen que esta ridícula firma envuelve alguna alusión al incógnito Avellaneda". (p.422, Alianza Editorial). En 1988, en Sirmio, Martín de Riquer publicó su  Cervantes, Passamonte y Avellaneda y defendió brillantemente su "hipótesis plausible", la de que el verdadero autor del Quijote apócrifo de 1614 es el autor aragonés, compañero de armas de Cervantes, Gerónimo de Passamonte. En fin, polémicas filológicas.

Otros aforismos incluidos por Cervantes en el Persiles y supuestamente escritos por los personajes de la novela, son:

[1] Más quiero ser mala con esperanza que ser buena, que buena con propósito de ser mala.
[2] La hermosura que se acompaña con la honestidad es hermosura; y la que no, no es más que un buen parecer.
[3] La mejor dote que puede llevar la mujer principal, es la honestidad, porque la hermosura y la riqueza el tiempo la gasta o la fortuna la deshace.
[4] A mucho obligan las leyes de la obediencia forzosa; pero a mucho más las fuerzas del gusto.

En la última página de la novela Cervantes, muy dado a dejar pensamientos que en el fondo no son más que aforismos incluidos en la prosa, dice:

En los casamientos graves, y en todos, es justo se ajuste la voluntad de los hijos con la de los padres.

Aunque expresada con otras palabras, esa es la idea que desarrolla Leandro Fernández de Moratín en El sí de las niñas, estrenada el 24 de enero de 1806 en Madrid. 

martes, 20 de julio de 2021

Cervantes: "¿Qué mayor mal puede venir a un hombre que la muerte?"


En el Capítulo Trece del Segundo Libro de la novela póstuma de don Miguel de Cervantes Los trabajos de Persiles y Sigismunda, cuyos nombres en la ficción son Periandro y Auristela, puede leerse este sentencioso texto acerca del suicidio:

La mayor cobardía del mundo era el matarse, porque el homicida de sí mismo, es señal que le falta el ánimo para sufrir los males que teme. Y ¿qué mayor mal puede venir a un hombre que la muerte? Y siendo esto así, no es locura el dilatarla: con la vida se enmiendan y mejoran las malas suertes, y con la muerte desesperada no sólo no se acaban y se mejoran, pero se empeoran y comienzan de nuevo. 

sábado, 27 de mayo de 2017

Don vencido: la innecesaria crudeza de Altisidora



Derrotado por el Caballero de la Blanca Luna, regresa, mohíno, don Quijote a su aldea para cumplir la penitencia, el castigo, impuesto por el vencedor. Dan de nuevo, el hidalgo y su escudero, con los Duques al pasar por Aragón, y para no perder la costumbre de los poderosos ociosos, que en el fondo es lo que representan esos personajes en la novela, preparan una nueva máquina de embustes y burlas para regocijo de quienes parecen no tener ni un átomo de piedad en sus corazones; de los duques, que se burlan "despiadadamente" de nuestros héroes (Riquer, 2003), dice Cide Hamete: "tan locos los burladores como los burlados"; y añade, "no están los duques dos dedos de parecer tontos, pues tanto ahínco ponen en burlarse de dos tontos" (Don Quijote, II, 70).

Ahora, a cuatro capítulos del final de la novela, quieren hacer creer a don Quijote que Altisidora ha muerto -está sobre un túmulo en el patio principal del castillo- a causa del desdén y olvido del hidalgo. Descubierta la máquina del engaño, don Quijote se dirige a la doncella y le dice: "Yo nací para ser de Dulcinea del Toboso, y los hados (si los hubiera) me dedicaron a ella, y pensar que otra alguna hermosura ha de ocupar el lugar que en mi alma tiene es pensar lo imposible."

Ante tan estremecedora declaración de amor y de fidelidad, la respuesta de Altisidora es de una crudeza innecesaria, llena de expresiones soeces y vulgares, de insultos y menosprecios hacia el caballero vencido y de regreso a su lugar:

¡Vive el señor don bacalao, alma de almirez, cuesco de dátil, más terco y duro que villano rogado cuando tiene la suya sobre el hito, que si arremeto a vos, que os tengo de sacar los ojos! ¿Pensáis por ventura, don vencido y don molido a palos, que yo me he muerto por vos? Todo lo que habéis visto esta noche ha sido fingido, que no soy mujer que por semejantes camellos había de dejar que me doliese un negro de la uña, cuanto más morirme. (Don Quijote, II, 70)

Aunque don Quijote piensa, y así se lo dice a la duquesa, que "todo el mal de esta doncella nace de ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua" (II, 70), las palabras de Altisidora resultan crueles, porque lo que con ellas dice es tanto como decirle al caballero que todos se han estado burlando de él y que en el fondo no es más que un "vencido y molido a palos" al que cualquiera engaña del modo más vil con la única intención de divertirse a su costa.

Con todo, a pesar de la melancolía causada por la derrota y del desengaño que lentamente ha ido instalándose en el alma de don Quijote a lo largo de su tercera salida, estas airadas palabras de Altisidora, "moza desenvuelta y decidida" (Riquer, 2003), no hacen demasiada mella en el ánimo del hidalgo, quien más parece atribuirlas al despecho que a otra cosa.

lunes, 4 de abril de 2016

Cervantes: por los pasos de la virtud



 Después de la victoria sobre el Caballero de los Espejos, que no es otro que el bachiller Sansón Carrasco, don Quijote y Sancho se encuentran en el camino con don Diego de Miranda, a quien don Quijote nombrará como el Caballero del Verde Gabán. Este caballero, "prototipo de persona discreta, instruida, acomodada, de buenas y sanas costumbres" -en palabras de Martín de Riquer-tiene un hijo de dieciocho años que, tras haber estudiado en Salamanca las lenguas latina y griega, en vez de proseguir sus estudios en Leyes o en Teología, decide seguir su inclinación hacia la poesía, lo que causa algún malestar en su padre. Mantiene don Diego un diálogo con don Quijote en el que este, lleno de cordura, reflexiona sobre la educación de los hijos con estas sabias palabras que hoy traigo aquí, a estas páginas volanderas:

Los hijos, señor, son pedazos de las entrañas de sus padres, y, así, se han de querer, o buenos o malos que sean, como se quieren las almas que nos dan vida. A los padres toca encaminarlos desde pequeños por los pasos de la virtud, de la buena crianza y de las buenas y cristianas costumbres, para que cuando grandes sean báculo de la vejez de sus padres y gloria de su posteridad; y en lo de forzarles que estudien esta o aquella ciencia, no lo tengo por acertado, aunque el persuadirles no será dañoso, y cuando no se ha de estudiar para pane lucrando, siendo tan venturoso el estudiante que le dio el cielo padres que se lo dejen, sería yo de parecer que le dejen seguir aquella ciencia a que más le vieren inclinado; y aunque la poesía es menos útil que deleitable, no es de aquellas que suelen deshonrar a quien las posee.

Ensalza don Quijote la poesía y dice que "está hecha de una alquimia de tal virtud que quien la sabe tratar la volverá en oro purísimo de inestimable precio" y anima a don Diego a respetar la inclinación de su hijo por el arte de la versificación. Todo un ejemplo de admirable cordura.

lunes, 11 de mayo de 2015

Cervantes y Barcelona


En Las dos doncellas, una de las Novelas ejemplares de Cervantes, publicadas en 1613, dice el narrador acerca de Barcelona:

Con todo esto, no se descuidaron de darse priesa, de modo que llegaron a Barcelona poco antes que el sol se pusiese. Admiróles el hermoso sitio de la ciudad y la estimaron por flor de las bellas ciudades del mundo, honra de España, temor y espanto de los circunvencinos y apartados enemigos, regalo y delicia de sus moradores, amparo de los estranjeros, escuela de la caballería, ejemplo de lealtad y satisfacción de todo aquello que de una grande, famosa, rica y bien fundada ciudad puede pedir un discreto y curioso deseo.

Dice Antonio Rey Hazas que en Las dos doncellas se produce el "triunfo del amor a despecho de maldicientes y necios, en contra de los escrúpulos y trabas de la moral social, al pairo de los prejuicios de la rigurosa mentalidad del siglo XVII, excesivamente puntillosa en cuestiones de honra." En ese triunfo, de caballeros y damas sevillanas que aparecen vestidas de hombre en traje de caminante, tiene un importante papel el caballero catalán Sancho Cardona, por encima "de las diferencias de nacionalidad que separan a estos andaluces del caballero catalán." Sostiene Rey Hazas que "la novela es una lección de humanismo auténtico y una defensa de los valores del hombre." Dice el narrador de la intervención de este Sancho Cardona:

Es condición natural y propia de la nobleza catalana saber ser amigos y favorecer a los estranjeros que dellos tienen necesidad alguna.

Pues eso, don Miguel, "honra de España" y "ejemplo de lealtad". ¡Ay, si viera vuestra merced los tiempos que corren!...

jueves, 4 de marzo de 2010

Cervantes: un microrrelato y cinco aforismos



“Enorgullecíase Cervantes de haber sido el primero en novelar en lengua castellana, refiriéndose, claro está, al término “novella” que, procedente del italiano, designaba un tipo de relato breve y empezaba a introducirse entonces en la lengua. Se refería el gran escritor a sus “Novelas ejemplares”, que vendrían a coincidir con lo que se llama hoy novela corta. Pues bien, de igual modo, hubiera podido ufanarse nuestro autor de haber utilizado antes que nadie un género narrativo ahora muy en boga y de complicada denominación, aunque tienda a imponerse la de microrrelato.”

A Leonardo le gusta a veces establecer relaciones un poco traídas por los pelos, inestables como pompas de jabón sobre el vacío, frágiles como los hilos con los que las arañas tejen sus mortales celadas a los insectos. Juega de ese modo con la historia literaria, se muestra irrespetuoso con los géneros, trata de despertar la curiosidad de sus jóvenes alumnos por el hecho literario.

“Pródigo como fue siempre a la hora de mostrar sus dotes narrativas, en el “Prólogo” a la Segunda Parte de don Quijote nos dejó no uno, sino dos cuentos breves que utilizó para arremeter contra el falsario que le robó los personajes y le llamó viejo y manco entre otras lindezas. Este es el cuento en cuestión:


CUENTO CON PERRO Y LOCO

Había en Córdoba otro loco, que tenía por costumbre de traer encima de la cabeza un pedazo de losa de mármol, o un canto no muy liviano, y en topando algún perro descuidado, se le ponía junto, y a plomo dejaba caer sobre él el peso. Amohinábase el perro, y, dando ladridos y aullidos, no paraba en tres calles. Sucedió, pues, que entre los perros que descargó la carga fue uno un perro de un bonetero, a quien quería mucho su dueño. Bajó el canto, diole en la cabeza, alzó el grito el molido perro, violo y sintiólo su amo, asió una vara de medir, y salió al loco, y no le dejó hueso sano; y cada palo que le daba decía:

- Perro ladrón, ¿a mi podenco? ¿No viste, cruel, que era podenco mi perro?

Y repitiéndole el nombre de podenco muchas veces, envió al loco hecho una alheña. Escarmentó el loco y retiróse, y en más de un mes no salió a la plaza; al cabo del cual tiempo volvió con su invención y con más carga. Llegábase donde estaba el perro, y mirándole muy bien de hito en hito y sin querer atreverse a descargar la piedra, decía:

- Este es podenco: ¡guarda!

En efecto; todos cuantos perros topaba, aunque fueran alanos, o gozques, decía que eran podencos; y así, no soltó más el canto.

“No sólo arremete contra el falsario sino que el hecho le sirve, cómo no podía ser de otro modo tratándose de Cervantes, en el mismo prólogo y en los primeros capítulos de la Segunda Parte, cuando se habla en ellos de las aventuras de la Primera Parte, que ya corren impresas de boca en boca y son de todos conocidas y celebradas, le sirve, digo, para reflexionar con sosiego sobre el hecho literario y así nos deja Cervantes estos cinco aforismos que ahora les quisiera hacer llegar, tomen ustedes nota –y dictaba Leonardo a sus aplicados alumnos:


CONSEJOS DE ESCRITURA

1. No se escribe con las canas sino con el entendimiento, el cual suele mejorarse con los años.

2. Para componer historias y libros de cualquier suerte que sean, es menester un gran juicio y un maduro entendimiento.

3. No hay libro tan malo que no tenga algo de bueno.

4. Es grandísimo el riesgo a que se pone el que imprime un libro, siendo de toda imposibilidad imposible componerle tal, que satisfaga y contente a todos los que le leyeran.

5. Una de las mayores tentaciones del demonio es ponerle a un hombre en el entendimiento que puede componer e imprimir un libro con el que gane tanta fama como dineros, y tantos dineros cuanta fama.



Pidiéndole a sus jóvenes alumnos que no echaran en saco roto esos aforismos, dio, con cierta melancolía, Leonardo la clase por terminada.

Nota. El grabado de Cervantes está tomado de www.cervantesvirtual.com