Leo con asombro el artículo de Claudia Piñeiro "No me morí mañana", en "La cuarta página" de la edición de El País de hoy. Por si le sirve de consuelo a la autora, a mí me hicieron lo mismo: anunciar mi muerte en la página de Wikipedia dedicada a mí. Me vi obligado a escribir una "fe de vida", publicada en este blog el seis de julio. Una compañera y amiga rectificó la broma macabra, por calificarla de algún modo. Tiene mucha razón Piñeiro cuando dice que "el anonimato es el gran talón de Aquiles del sistema virtual". Mi solidaridad.
domingo, 23 de noviembre de 2014
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Elzéard Bouffier: la esperanza
"Cuando pienso que un solo hombre, reducido a sus simples recursos físicos y morales, fue capaz de hacer surgir del desierto este país de Canaán, siento que, pese a todo, la condición humana es admirable. Pero cuando llevo la cuenta de toda la constancia en la grandeza de alma y de todo el empeño en la generosidad que han sido necesarios para obtener este resultado, me invade un inmenso respeto por ese viejo campesino iletrado que supo completar una obra digna de Dios."
Jean Giono, El hombre que plantaba árboles, prólogo de José Saramago, Duomo Ediciones, Barcelona, 2011; cita de la página 58.
martes, 4 de noviembre de 2014
Tanka de la historia
TANKA DE LA HISTORIA
Con voz callada
nos recuerda la historia
que nadie gana
en la estéril batalla
de patrias y banderas.
NOTA. La fotografía fue tomada el viernes treinta y uno de octubre desde el mirador de los Encantes Viejos que se asoma a la Plaza de las Glorias de Barcelona. Compré allí una edición de Francisco Ayala de El vergonzoso en palacio, de Tirso de Molina, en la colección Clásicos Castalia, nº 31, de la Editorial Castalia, Madrid, 1979. Con este soberbio párrafo inicia Ayala la introducción: "En tiempo de Fray Gabriel Tellez era idea admitida y corriente en España la de que las virtudes intrínsecas de una sangre noble se manifiestan en el carácter y conducta de la persona, aun cuando esta ignore la calidad de su origen." Pues eso...
jueves, 23 de octubre de 2014
El ojo de la aguja
Peligros de la riqueza.
Y echando en torno una mirada, dice Jesús a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente los que posean riquezas entrarán en el reino de Dios! Los discípulos se asombraban al oír estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra les dice: Hijos, ¡cuán difícil es que los que tienen puesta su confianza en las riquezas entren en el reino de Dios! Más fácil es pasar un camello por el ojo de la aguja que entrar un rico en el reino de Dios.
San Marcos 10, 23-25.
martes, 14 de octubre de 2014
Tanka del olivo
TANKA DEL OLIVO
Echar raíces
sobre la tierra humilde
como el olivo
que en silencio agradece
el terrón que lo ampara.
Nota. La foto del olivo está tomada en el camino de Castelló d'Empúries, en la comarca del Alt Empordà, Girona.
viernes, 10 de octubre de 2014
Todo lo que ambiciono
"Las palabras amor, gloria, poesía, no me suenan ya al oído como me sonaban antes. He aquí, hoy por hoy, todo lo que ambiciono; ser un comparsa en la inmensa comedia de la humanidad y, concluido mi papel de hacer bulto, meterme entre bastidores sin que me silben ni me aplaudan, sin que nadie se aperciba siquiera de mi salida. Cada día me voy convenciendo más que de lo que vale, de lo que es algo, no ha de quedar ni un átomo aquí."
Guatavo Adolfo Bécquer, Desde mi celda. Cartas literarias, Col Austral nº 788, Espasa Calpe, Madrid, 1972, octava edición. La cita procede de la "Carta tercera", páginas 58 y 59.
domingo, 5 de octubre de 2014
El Romanticismo: Duque de Rivas y Casalduero / y 3
[1] Esta es la situación trágica que descubre el romanticismo. No que el corazón tenga sus razones que la razón no entiende, como en el barroco; sino que el corazón tiene una fuerza que choca contra la razón, y aun sabiendo que acarrea la perdición del hombre, su magnetismo nos atrae y nos sentimos felices al vernos en medio de esa corriente de pasión que todo lo inunda y todo lo arrastra.
[2] El hombre romántico queda reducido a la mirada -ese paisaje del alma-.
[3] El sino es una fuerza ciega que se va apoyando en azares sin sentido. El romántico, lo único que puede hacer es seguir ese frenesí entre dos gritos: la maldición y la misericordia.
[4] El hombre romántico quiere ser él, romper cadenas que aprisionan su voluntad.
[5] Entre Dios y Luzbel, el hombre romántico siente que quien triunfa es el Malo. Incomprensiblemente, absurdamente Dios ha abandonado al hombre.
[6] Si el destino es una fuerza cuyo sentido nos escapa, el amor llega hasta la muerte. El amor romántico no florece en el jardín; su pasión, su ardor agosta todo lo que toca, convierte el edén en un desierto.
Aforismos procedentes del prólogo de Joaquín Casalduero a la edición de Don Álvaro o la fuerza del sino reseñada en dos entradas anteriores.
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jueves, 2 de octubre de 2014
El Romanticismo: Duque de Rivas y Casalduero / 2
[1] La única ley romántica es la de la libertad: no son las formas las que se imponen al poeta, es el poeta el que las tiene sometidas a su sentimiento.
[2] En busca de lo natural y de la palabra adecuada, confían la exuberancia de sentimiento a un vocabulario sencillo. Le elevación poética la consiguen a fuerza de vehemencia y de exaltación.
[3] El error nos hace bordear el abismo y la razón nos salva. Ese conflicto ideológico es el origen del sentimiento dramático.
[4] Lo que va a mostrar el romanticismo es la supremacía de la pasión sobre la razón.
[5] Entre la sociedad y los deberes que impone y el amor, el hombre romántico sucumbe ante la pasión.
[6] Amor, venganza, la vida como impulso, como fuerza que arrastra sin saber adónde. La ternura, el cariño, los sentimientos nobles y delicados, todo es arrasado por un viento seco y desolador.
[7] El romanticismo es una de las varias épocas de la historia a las cuales les ha sido negada la felicidad. La claridad del siglo XVIII, su ideal de felicidad van a parar al mundo turbio y desdidachado del siglo XIX.
[8] La vida romántica es siempre un desesperado tender hacia.
Aforismos procedentes del prólogo de Joaquín Casalduero a la edición de Don Álvaro o la fuerza del sino reseñada en una entrada anterior.
Aforismos procedentes del prólogo de Joaquín Casalduero a la edición de Don Álvaro o la fuerza del sino reseñada en una entrada anterior.
martes, 30 de septiembre de 2014
El paso de los años: García Morales
La misma tarde en que compré el libro cuya portada ilustra esta entrada, en la Feria del Libro de Ocasión de Barcelona, tuve noticia del fallecimiento de la escritora Adelaida García Morales. Entablé conversación con la librera, una señora muy culta y elegante, acerca de la obra de la autora. Me enseñó un recorte de periódico en que aparecía la noticia de su adiós. Charlamos acerca de El sur, de la película de Víctor Erice, de sus anteriores obras y le dije que me había hecho ilusión encontrar una primera edición de un libro suyo que no leí en su tiempo. Un cliente desvió la atención de la librera y entendí que la conversación había terminado. Me fui pensando, con cierta nostalgia, en los años ochenta, cuando leí por primera vez a García Morales. Pensé también en que el mejor homenaje que se puede hacer a un escritor es leer sus obras, así que me propuse leer durante el fin de semana la obra que había comprado. Lo hice y me confirmó ese tono de tristeza, de melancolía que predomina en muchas de las novelas de la autora y además, en esta, un clima inquietante; así se expresa Irina, la joven que pretende en vano el amor de Héctor:

Me uno desde estas páginas al dolor de sus familiares y amigos. Descanse en paz Adelaida García Morales. Gracias por su obra, por su literatura.
jueves, 25 de septiembre de 2014
El Romanticismo: Esquivel y Casalduero / 1
Esquivel pintó el famoso cuadro de Zorrilla leyendo sus poesías en el estudio del pintor. Esta reuniones de artistas y escritores que nos dejó el pincel del siglo XIX son equivalentes a las enumeraciones literarias de los siglos XVI y XVII. Del valor social de esas presencias nos queda un testimonio en la sátira en verso de Martínez Villergas: Cuadro de la pandilla. Lo mismo que con las antologías, ocurre con esas reuniones. Aparte todos los motivos que puedan existir para censurar la selección, hay siempre uno poderoso: el no encontrarse entre los elegidos. Pero cesado el tumulto de la actualidad, esos grupos tienen un gran encanto, que deriva no solo de los protagonistas, sino también de los que sirven de coro y contribuyen a crear el ambiente.
Esquivel compuso su cuadro con un hondo sentido de espiritualidad social. Zorrilla está leyendo sus poesías y da a la reunión un elevado acento; el pintor casi en el centro, pero al fondo, obliga a la mirada a no fijarse en un punto, sino a abarcar el conjunto, mientras que el empaque del actor, enfrente del poeta, con su elegancia algo teatral, quita al grupo el aire íntimo y le impone, sin forzarlo, cierto tono de solemnidad. Parece como si viéramos al verso dramatizar su lirismo y salir a las tablas, en tanto que el pintor entrega al lienzo el espectáculo que no podría existir si no hubiera oyentes, todos pendiendo de la poesía, atentos también a su papel de espectadores y al puesto que ocupan en la representación.
Presidiendo ese momento se ven dos cuadros: el retrato del duque de Rivas y el de Espronceda. De las figuras vivas pasamos a las inmortales. No son la musa trágica y la lírica, sino el poeta dramático y el lírico, que no simbolizan, sino que románticamente encarnan la creación del drama y del lirismo español de la época.
Duque de Rivas, Don Álvaro o la fuera del sino, Prólogo y notas de Joaquín Casalduero, Edción de Alberto Blecua, Col. Textos Hispánicos Modernos nº 30, Editorial Labor, Barcelona, 1974; cita de las páginas 7 y 8.
lunes, 22 de septiembre de 2014
viernes, 12 de septiembre de 2014
Verdadera libertad de espíritu
CANCIÓN XXXV
En soledad vivía,
y en soledad ha puesto ya su nido,
y en soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido.
DECLARACIÓN. Dos cosas hace en esta canción el Esposo. La primera, alabar la soledad en que antes el alma quiso vivir, diciendo cómo fue medio para en ella hallar y gozar a su Amado a solas de todas las penas y fatigas que antes tenía; porque como ella se quiso sustentar en soledad de todo gusto y consuelo y arrimo de las criaturas por llegar a la compañía y junta de su Amado, mereció hallar la posesión de la paz de la soledad en su Amado, en que reposa ajena y sola de todas las dichas molestias.
La segunda, es decir que, por cuanto ella se ha querido quedar a solas de todas las cosas criadas por su querido, él mismo enamorado de ella por esta su soledad, se ha hecho cuidado de ella, recibiéndola en sus brazos, apacentándola en sí de todos los bienes, guiando su espíritu a las cosas altas de Dios. Y no solo dice que él es ya su guía, sino que a solas lo hace sin otros medios, ni de ángeles ni de hombres, ni de formas ni de figuras, por cuanto ella por medo de esta soledad tiene ya verdadera libertad de espíritu, que no se ata a alguno de estos medios.
San Juan de la Cruz, Poesías completas y otras páginas, edición de José Manuel Blecua, Biblioteca Clásica Ebro nº 68, Zaragoza, 1974; cita de la página 102.
martes, 9 de septiembre de 2014
Miguel Delibes: el soplo de Dios
El alma constituía una realidad simple, y del complejo humano era ella lo único fundamental. Apenas recordaba el cadáver de su padre yaciendo en un ataúd negro, del tamaño del de un niño, y últimamente el descarnado y enlutado de la señora Zoa. Pero al evocarlos ahora, experimentaba una sensación rotundamente clara de que allí no quedaba apenas nada de su padre o de la señora Zoa. Eran unos amorfos pedazos de materia, un cárdeno montón de pienso para los gusanos. Aquella rigidez amoratada de los miembros, aquella mueca póstuma dibujada en el rostro con el postrer rechinar de dientes y el último movimiento muscular voluntario daban idea de que allí se había consumado un desligamiento, una recentísima escisión. De un lado quedaba aquel cuerpo, tieso y frío como un garrote; al otro, en una región inaudita e inasequible para los vivos, permanecería el alma durante una era interminable. Aquello no era, pues, el sueño eterno, sino un eterno despertar. (...) Esto [el cuerpo] desaparecerá un día. Volverá a fundirse con el barro de donde ha salido. Pero el alma..., el alma es el soplo de Dios.
Miguel Delibes, Aún es de día, 1ª edición, octubre de 1949, Col. Áncora y Delfín, Editorial Destino, Barcelona; cita de las páginas 230-231.
jueves, 4 de septiembre de 2014
Miguel Delibes: la ciudad se le hacía vieja
A pesar de la inmensa tristeza que destila Aún es de día, segunda novela de Miguel Delibes, publicada en 1949, y del ambiente sórdido que rodea al protagonista, Sebastián, a quien acompañamos en su camino de perfección a lo largo de páginas en las que se describe un ambiente asfixiante y mezquino, la maestría narrativa del autor aparece en párrafos como este, a la altura del mejor Delibes, que cambiaría su rumbo narrativo con la publicación de El camino, en 1950, y acabaría convirtiéndose en un clásico fundamental en la historia de la novela española:
Ahora la ciudad se le hacía vieja, turbia y desapaciblemente sucia; desabrida en su rutina gris, en su monotonía de piedras amontonadas con un diverso y a veces opuesto sentido arquitectónico. La escasa luz la hacía todavía más lánguida y decadente. Las calles equivalían a tiras de asfalto, ribeteadas por casas desiguales, amorfas, vagamente lóbregas y huidizas. Las conversaciones de los transeúntes eran huecas y vulgares, como las casas y las calles; con un ritmo roto, desafinado, de música maltratada. En las esquinas algunas viejas vendían castañas asadas, encerradas en una casetucha de maderas grises, con reminiscencias de ataúdes.
lunes, 1 de septiembre de 2014
Camino del exilio
En memoria de todos los que sufrieron el exilio republicano. 75 aniversario. 1939-2014. Que el presente nunca olvide las huellas del pasado.
domingo, 6 de julio de 2014
Fe de vida
Algún descerebrado, o quizá algún gracioso barato, me da por muerto en Wikipedia. Según se dice en la entrada dedicada a mi persona, fallecí el 4 de julio de 2014. Quede claro, con esta fe de vida, que no ha llegado mi hora aún y que por decencia alguien debería corregir esa broma de mal gusto.
¡Viva el rigor de las enciclopedias en la red!
jueves, 5 de junio de 2014
Subí para descender: de Petrarca a Fernando de Rojas
En las Epístolas familiares, reflexionando sobre la idea de la mudanza que en nosotros hace el tiempo, escribe Petrarca: "Sé que subo para descender, florezco para secarme, crezco para envejecer, vivo para morir." En La Celestina, siguiendo la misma idea, la de que "es ley de fortuna que ninguna cosa en un ser mucho tiempo permanesce: su orden es mudanças", pone Rojas en boca de Celestina la siguiente reflexión:
Cerca ando de mi fin. En esto veo que me queda poca vida. Pero bien sé que sobí para descender, florecí para secarme, gozé para entristecerme, nascí para vivir, viví para crecer, crecí para envejecer, envejecí para morirme.
Condición inexorable, pues, es consumirnos en el tiempo inermes ante sus mudanzas...
Nota. La foto la tomé en Portbou.
miércoles, 28 de mayo de 2014
Con una venda en los ojos: García Lorca y Bagaría
En una entrevista que Luis Bagaría hizo a Federico García Lorca el diez de junio de 1936, publicada en el diario El Sol, mantuvieron este diálogo sobre el nacionalismo:
- ¿No crees, Federico, que la patria no es nada, que las fronteras están llamadas a desaparecer? ¿Por qué un español malo tiene que ser más hermano nuestro que un chino bueno?
- Yo soy español integral, y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más. Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista abstracta por el solo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula; pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política.
Para los tiempos que corren, toda una declaración de principios sensata y lúcida.
Nota. La foto del Museo Dalí de Figueres la tomé el pasado mes de agosto. Según indica García-Posada en nota al texto, Lorca envió las respuestas por escrito a su entrevistador. El texto procede de Federico García Lorca, Obras Completas III. Prosa, edición de Miguel García-Posada, Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores, Barcelona, 1997, pág. 637.
jueves, 22 de mayo de 2014
Tanka del ser
TANKA DEL SER
Soy el que nunca
ni pudo ni ser quiso
otro que el que fui
sombra leve en el sueño
nada que esparce el aire
Nota. La foto del viaducto, obra de Gustave Eiffel en 1878, la tomé en Colera.
viernes, 9 de mayo de 2014
La muerte a destiempo
Me golpea la noticia, mientras tomó el primer café de la mañana, del terrible accidente que ha costado la vida, en edades tan tempranas, a cinco jóvenes en Extremadura. Nunca se está preparado para la muerte y menos cuando llega tan a destiempo. Pienso en aquellos versos de Manrique: "No se engañe nadie, no, / pensando que ha de durar / lo que espera / más que duró lo que vio, / pues que todo ha de pasar / por tal manera." Anoche subrayé, en el libro que estoy leyendo, Niños en el tiempo, de Ricardo Menéndez Salmón, el siguiente aforismo sobre la brevedad de la vida:
La vida, escribirá Beda con palabras que parecen de mármol pero pesan menos que la lluvia, es un pájaro que sale volando de la oscuridad, aletea mientras cruza por un salón iluminado y regresa a la negrura de la que surgió.
De pronto esa metáfora, al hilo de las vidas segadas en edad tan inadecuada, cobra un sentido trágico y hace que sea consciente, por un instante, de lo poco que pensamos, inmersos en el tráfago cotidiano, en que en cualquier momento se puede quebrar el débil hilo que nos une a la vida. Mi más sentido pésame, desde estas páginas de literatura y vida, a las familias.
Nota. La foto, como otras ya publicadas en este blog, la tomé en Portbou, en el monumento "Pasajes" de Dani Karavan dedicado a la memoria de Walter Benjamin.
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